ECONOMÍA
07/04
Investigadores advierten un leve repunte del empleo en la ciudad y una pobreza similar a la crisis del 2001
Así se plantea en el último Informe Sociolaboral publicado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNMdP. El desaliento para buscar trabajo, otra de las tendencias en el contexto actual.

Según el último Informe Sociolaboral publicado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNMdP, Mar del Plata presentó un leve repunte en el empleo, pero con niveles de pobreza equiparables a la crisis del 2001.

De acuerdo a lo expuesto por el grupo de trabajo conducido por Eugenio Actis Di Pasquale, la última medición del Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) planteó una reducción de la cantidad de ocupados (-12.000) y desocupados (- 2.000) en la ciudad. Por ende, cayó la Población Económicamente Activa (-14.000), compuesta por la cantidad de personas en edad laboral que forman parte del mercado de trabajo, tanto los que tienen empleo como los que están en búsqueda del mismo.

Estos números generaron una “caída en la tasa de actividad (se ubicó en el 47,8%) y en la tasa de empleo (42,5%), mientras que la desocupación permaneció constante (11,1%)”, apunta el informe. Asimismo, la presión general en el mercado de trabajo (24,2%) se ubicó en los mínimos históricos. 

“Lo que se puede afirmar con los datos disponibles es que tanto en Mar del Plata como en total aglomerados la caída de la tasa de empleo en el cuarto trimestre de 2020 representa una desaceleración respecto a la fuerte disminución que se dio en el segundo trimestre de 2020. A nivel local, el impacto negativo durante el primero, segundo y tercer trimestre fue superior al del total país, y en el cuarto trimestre levemente inferior”, señalan los investigadores.

En total, durante el año pasado, las “disminuciones trimestrales” interanuales (del primero al cuarto trimestre) del número de ocupados fueron de: -7.000, -89.000, -56.000 y finalmente de -12.000, respectivamente.

En esa línea, con un 13,4%, la tasa de subocupados, quienes representan la cantidad de ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias, disminuyó 4,4 puntos porcentuales. Sin embargo, el informe plantea que ello no debe calificarse como un “indicador positivo”. 

“Tengamos en cuenta que se da luego de dos años de llegar a máximos históricos. Las medidas de aislamiento y la crisis económica ocurrida en 2020 afectaron a gran parte de los trabajos que se habían incrementado durante el gobierno anterior, es decir, de baja calidad. Por ende, detrás de esto hay un número considerable de familias (vulnerables) que se vieron afectadas por una merma en los ingresos laborales”, plantean los investigadores. 

En efecto, si se descompone este indicador, “entre los que buscan trabajo (demandantes) y los que no lo hacen (no demandantes)”, Mar del Plata tiene “el valor más elevado de subocupación no demandante (6,9%)”. En tanto, la proporción de ocupados que demanda un empleo bajó del 19,4% al 13,1% (valor que involucra a 40.600 personas).”De acuerdo a lo analizado, podemos afirmar que durante la última parte del 2020 se generó una recuperación paulatina en el mercado de trabajo, aunque persiste el desaliento en la búsqueda de empleo”, explican en la presentación. 
 

La situación de la pobreza

Por otro lado, el Informe Sociolaboral analiza que “la pérdida de empleos durante los últimos 6 meses de 2020, junto con la caída del poder adquisitivo de los ingresos familiares, generó aumentos en los niveles de pobreza”; con valores cercanos a la salida de la crisis 2001-2002.

De acuerdo a las cifras oficiales, en el segundo semestre de 2020 el porcentaje de personas que viven en hogares con ingresos menores a la línea de indigencia llegó al 10,8% de los marplatenses (casi 70.000 personas). Y con ingresos menores a la línea de pobreza, al 41,1% (265.600 personas). 

Para dar cuenta de las similitudes con la gran crisis que atravesó el país tras la caída de la convertibilidad, en el cuarto trimestre de 2003 la pobreza alcanzó el 50,4% de la población local. Y, un año más tarde, el 44,6%.

Por último, en la presentación se concluye que durante el cuarto trimestre de 2020 “continuó la desaceleración del impacto negativo del ASPO sobre la economía y el mundo del trabajo, aunque el efecto sobre el nivel de pobreza aún no se ha revertido”. 

En consecuencia, el control de la pandemia por COVID-19 “es una condición necesaria para la recuperación de la actividad productiva”. Por lo que se requiere “una fuerte presencia del Estado con medidas que favorezcan la creación de puestos de trabajo tanto para mujeres como varones. Con un fuerte apoyo a todos los sectores productivos afectados, cuya finalidad sea recuperar las relaciones laborales formales y que permitan a toda la población alcanzar un nivel de vida digno”.

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