Argentina
Lunes, 27 junio 2022
17 de junio de 2022

La renovación de la flota pesquera, una deuda pendiente

A 5 años del hundimiento del Repunte, el debate por la puesta a punto de los barcos continúa vigente. Buques con más de 40 años y arreglos mínimos obtienen los permisos y habilitaciones para lanzarse a la pesca. La falta de controles e irregularidades por parte de las autoridades.

La renovación de la flota pesquera, una deuda pendiente - La Tecla Mar del Plata

El 17 de junio de 2017 el buque pesquero "Repunte" se hundió en las aguas del sur durante la temporada de langostino. Un año despues, el día 9, apenas iniciada la zafra, lo propio ocurrió con el "Rigel". Entre ambas naves se cuentan 19 víctimas, entre muertos y desaparecidos.

Estos casos emblemáticos son algunos de entre los 50 naufragios o siniestros ocurridos en lo que va del siglo XXI. El Repunte había sido construido en 1965, es decir, que tenía 52 años al momento del hundimiento. Esto es moneda corriente dentro de la industria. Hay buques construidos integramente en madera todavía operativos.

Pero la renovación de la flota no responde únicamente a criterios de seguridad sino también a hacer más eficaz la actividad y tener mejores condiciones laborales.

El Decreto de Necesidad y Urgencia 145, firmado en 2019 estableció los "Lineamientos para la modernización de la flota pesquera". Según el informe, el 50% de las naves nacionales poseen una antiguedad superior a la recomendada por los estándares internacionales.

La iniciativa determina que los buques podrán tener un máximo de 40 años, estirándose a 60 en el caso de realizar reformas por al menos el 60% de la unidad. El plazo estipulado como límite es el 1ro de enero de 2040. 

Si bien la voluntad del proyecto es celebrada, desde distintos sectores aducen que el margen es demasiado amplio y no descartan nuevos siniestros. 

Un jugador importante en esta materia son los astilleros que sin embargo aseveran que el financiamiento por parte de autoridades estatales es mínimo.