La Tecla Mar del Plata
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El 2026 comenzó con un ritmo bajo en el Concejo Deliberante de General Pueyrredon. Con comisiones que todavía no terminan de reactivarse y una agenda legislativa que avanza con lentitud, uno de los debates más sensibles para el futuro de Mar del Plata vuelve a quedar rodeado de signos de pregunta: la postergada actualización del Código de Ordenamiento Territorial (COT).
La discusión no es menor. Mientras el sector de la construcción sostiene niveles de actividad y empuja nuevos desarrollos, el marco normativo que regula el crecimiento urbano continúa desactualizado. En los hechos, el ordenamiento de la ciudad se viene resolviendo a través de excepciones, ordenanzas particulares y cambios puntuales de indicadores, un mecanismo que con el tiempo dejó de ser excepcional para convertirse en regla.
En ese esquema, herramientas como los “Incentivos a la Construcción” habilitaron proyectos concretos y destrabaron inversiones, pero sin un abordaje integral que ordene el crecimiento urbano y brinde previsibilidad. El resultado es una ciudad que se expande sin una planificación global, con debates fragmentados y decisiones caso por caso dentro del Concejo.
El COT vigente, sancionado en 1979, acumula modificaciones parciales que nunca lograron dar respuesta a las necesidades actuales de una ciudad que cambió su escala, su densidad y su dinámica productiva. La necesidad de una reforma estructural es reconocida en distintos sectores políticos, aunque hasta ahora chocó con la falta de consensos y las dificultades para avanzar en un acuerdo amplio.
Con el arranque lento del cuerpo legislativo, la gran incógnita vuelve a instalarse en la agenda política local: ¿2026 será finalmente el año en que el Concejo encare de fondo la actualización del Código de Ordenamiento Territorial o el debate volverá a diluirse entre la inercia institucional y las soluciones transitorias?