El lema “Abolish ICE” (“Abolir ICE”), que surgió con fuerza en 2018 durante el primer gobierno de Donald Trump y luego perdió impulso, ha regresado con renovada intensidad en 2026, coincidiendo con las políticas migratorias de mano dura del segundo mandato presidencial.
El detonante principal han sido incidentes como la muerte de la ciudadana estadounidense Renée Good (y en algunos reportes también Alex Pretti) durante operativos de ICE en Minneapolis, en el marco de la “Operation Metro Surge”.
Estos hechos generaron protestas nacionales y un fuerte rechazo público a las tácticas de la agencia.
Figuras progresistas del Partido Demócrata, como las congresistas Ayanna Pressley y Delia Ramírez, y el representante Shri Thanedar (quien presentó el proyecto “Abolish ICE Act”), han impulsado el llamado a eliminar o reformar radicalmente ICE, argumentando que sus acciones son “racistas”, “fuera de control” y más allá de toda reforma posible.
Algunos proponen transferir sus funciones a otras dependencias o desfinanciar su sistema de detenciones masivas.
Por su parte, la administración Trump defiende los operativos como necesarios para cumplir promesas electorales de deportaciones masivas y control migratorio estricto, mientras el Congreso avanza en financiamiento continuo para el Departamento de Seguridad Nacional.
El resurgimiento del movimiento pone de manifiesto la polarización extrema en torno a la inmigración en Estados Unidos, donde ICE se ha convertido en símbolo tanto de seguridad nacional para unos como de abuso de poder para otros.