La Tecla Mar del Plata
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Los concejales amarillos se despegan de Neme y reafirman su vínculo con Montenegro
El paso de Javier Milei por Mar del Plata dejó algo más que fotos y consignas libertarias. En el Derecha Fest, uno de los eventos políticos más comentados del verano, empezó a quedar expuesto un reordenamiento interno en el PRO local, con concejales que comenzaron a marcar pertenencia política y a mostrar alineamiento con Guillermo Montenegro, aun cuando el intendente se encuentra de licencia.
Una de las postales del encuentro fue la presencia activa de dirigentes y ediles amarillos en la denominada “misa libertaria”, un gesto político que no pasó inadvertido en el tablero local. Tal como se había anticipado, Montenegro fue uno de los oradores del evento y, entre el público, se ubicaron concejales del PRO que dejaron señales claras de respaldo al senador provincial y exintendente.
El mensaje no fue solo presencial. También se trasladó a las redes sociales. “Los concejales de Montenegro en el Derecha Fest, el encuentro político que reúne a dirigentes del PRO y referentes del espacio libertario, junto a Diego Santilli”, escribió en X el edil Marcelo Cardoso. En el mismo sentido se expresó Fernando Muro, quien compartió imágenes del evento identificando a los participantes como concejales del senador provincial, junto a fotos en las que aparecen Florencia Ranellucci, Julián Bussetti, Liliana Piccolo y el propio Cardoso, todos junto a Santilli.
El gesto político no es menor. En los hechos, los concejales amarillos comienzan a despegarse del actual intendente interino, Agustín Neme, y a referenciarse de manera directa con Montenegro. Un movimiento que deja al jefe comunal interino sin ediles propios que le respondan de manera directa en el recinto del Concejo Deliberante.
La escena también marca una estrategia de diferenciación dentro del oficialismo ampliado. Mientras acompañan actos y eventos del espacio libertario, los concejales del PRO buscan dejar en claro que no se integran a La Libertad Avanza, sino que reafirman su identidad partidaria, con Montenegro como principal referencia política en el plano local y provincial.
La incertidumbre en torno al Presupuesto 2026 de General Pueyrredon vuelve a ganar centralidad en la agenda política local. A un día de vencer la cuarta prórroga, prevista para este jueves 29 de enero, el proyecto todavía no ingresó al Concejo Deliberante y su tratamiento sigue empantanado por las diferencias entre el PRO y La Libertad Avanza.
El principal punto de fricción es la Tasa Vial y la exigencia del bloque libertario de que el presupuesto no sea deficitario. Esa discusión mantiene frenada la “ley de leyes” municipal y obliga al Ejecutivo interino, encabezado por Agustín Neme, a buscar un delicado equilibrio político para garantizar los votos necesarios en el recinto.
El escenario económico no ayuda. El gobierno del interinato transita semanas complejas, con una caída en la cobrabilidad y gastos crecientes vinculados a la estructura municipal. Con los “zapatos apretados”, la administración local intenta cerrar números que resulten aceptables para los libertarios sin romper la relación con los concejales amarillos.
En ese contexto, la Tasa Vial se convirtió en el eje del conflicto. Desde La Libertad Avanza a nivel nacional buscan que los municipios las eliminen, mientras que el oficialismo necesita sostener recursos para evitar un desbalance mayor en las cuentas municipales.
La falta de acuerdo deja al intendente interino en una posición frágil: cada voto cuenta y sin el acompañamiento libertario el Presupuesto 2026 no tiene garantizado su camino legislativo. Por estas horas, las negociaciones continúan contrarreloj.
La pregunta que sobrevuela el Palacio Municipal es si finalmente este jueves el Ejecutivo enviará el proyecto al Concejo o si se abrirá una nueva prórroga, profundizando una parálisis presupuestaria que expone tensiones políticas y dificultades económicas en la gestión local.
Temporada floja en Mar del Plata: Juárez busca justificar cifras en baja mientras crece el enojo del sector
Con enero entrando en su tramo final, el balance de la temporada de verano en Mar del Plata empieza a mostrar señales de alerta. Comerciantes, gastronómicos y vendedores ambulantes coinciden en un diagnóstico: la baja cantidad de turistas que visitaron la ciudad y el dinero que dejan está por debajo de las expectativas.
Los números oficiales confirman parte de esa percepción. Según datos provisorios difundidos por el Ente Municipal de Turismo y Cultura (EmturyC), entre el 1 de diciembre y el 15 de enero arribaron a la ciudad 1.399.007 visitantes, lo que representa una caída del 4,6% en comparación con el mismo período de la temporada pasada.
El escenario encendió alarmas dentro del propio gobierno local. Frente a los registros a la baja, el titular del EmturyC, Diego Juárez, busca explicar y amortiguar el impacto de las cifras, mientras recorre los despachos del Palacio Municipal en un intento por unificar el discurso oficial y ordenar una respuesta política ante el descontento creciente del sector.
Sin embargo, puertas afuera, el malestar no deja de crecer. Sectores vinculados al turismo y la gastronomía expresan preocupación por lo que consideran una gestión deficiente del ente turístico, y advierten que la baja en la llegada de visitantes, sumada al menor nivel de gasto, comienza a sentirse con fuerza en la economía cotidiana de la ciudad.
Mientras el Ejecutivo intenta justificar los números y contener el frente interno, la temporada avanza con un dato incómodo: los bajos números de visitantes y consumo, una ecuación que pone bajo la lupa la estrategia oficial y el rol del EmturyC en uno de los principales motores económicos de Mar del Plata.
El Partido Justicialista bonaerense entra en horas decisivas de cara a las elecciones internas previstas para el 15 de marzo, en las que se renovarán autoridades tanto a nivel provincial como en los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires. La disputa no solo definirá al sucesor de Máximo Kirchner al frente del PJ provincial, sino que también marcará el rumbo del peronismo en cada territorio.
En ese contexto, kicillofistas y kirchneristas ensayan por estas horas una compleja negociación para alcanzar una lista de unidad en la provincia. Sin embargo, ninguno de los sectores parece dispuesto a ceder posiciones clave y el escenario sigue cargado de tensiones, con la posibilidad de internas latente si no se logran acuerdos de último momento.
Mar del Plata no queda al margen de ese clima. Con un padrón de 31.347 afiliados, el peronismo local empieza a mostrar señales claras de fragmentación interna y todo indica que, más allá de lo que ocurra a nivel provincial, la ciudad podría encaminarse a una interna propia entre los distintos espacios del PJ.
En ese marco, la decisión del concejal Gustavo Pulti de disputar la conducción del PJ de General Pueyrredon frente al espacio que responde a Fernanda Raverta coloca a la ciudad en el centro del mapa de las internas peronistas bonaerenses. Con los plazos corriendo y las listas en plena definición, la disputa comienza a tomar forma y promete trasladar al plano local las tensiones que atraviesan al peronismo provincial.
Sin jugar de manera explícita, ya que no está afiliado al PJ, Pulti aparece como una figura que busca desde la sombra representar el armado político del gobernador Axel Kicillof en Mar del Plata y desafiar el peso de La Cámpora en la estructura partidaria. En ese movimiento, empiezan a asomar respaldos de dirigentes históricos del peronismo local, que ven en el exintendente, como un socio “transitorio y necesario”, una alternativa para reordenar el PJ en el distrito.
Puertas adentro, algunos sectores del peronismo interpretan la figura de Pulti como un aliado táctico y transitorio, capaz de disputar poder a Raverta —ex titular de la Anses y candidata recurrente a la intendencia— y reconfigurar el equilibrio interno del justicialismo marplatense en una elección que promete ser clave para el futuro del espacio.
En la Derecha Fest, Montenegro respaldó a Milei y aseguró que “el orden en la calle no se negocia”
El intendente de licencia y actual senador provincial, Guillermo Montenegro, fue uno de los principales oradores de “La Derecha Fest”, el encuentro político realizado en Mar del Plata, donde brindó un discurso enfático en respaldo al presidente Javier Milei, reivindicó la llamada “batalla cultural” y dejó una definición que atraviesa su gestión local: “el orden en la calle no se negocia”. Ante una multitud, dio la bienvenida destacando a Mar del Plata como la “ciudad del ‘Sí’”, una ciudad que —según expresó— decidió “no bajar los brazos” frente a años de decadencia, miedo y resignación, y remarcó que el mensaje del evento era claro: “no nos van a parar”.
Durante su intervención, Montenegro puso el foco en el presidente y sostuvo que Milei “no llegó para administrar lo que estaba roto, sino para romper lo que nos rompía”, reconociendo que ese proceso implica asumir costos políticos frente a la resistencia al cambio. En ese marco, aseguró que decidió acompañarlo “no solo desde las ideas, sino también desde los hechos”, al considerar que se terminó una etapa en la que el Estado “se metía en todo” y la libertad era vista como un problema.
Al repasar ejes de su gestión, el jefe comunal destacó haber “sacado el pie de la cabeza al privado” y subrayó que el 91% del trabajo en Mar del Plata es generado por el sector privado. En materia de seguridad y espacio público, fue categórico al afirmar que “el orden en la calle no se negocia”, incluso frente a críticas, y recordó que el municipio se plantó ante intentos de tomas de tierras, como el caso del Marquesado, donde —según señaló— se evitó la ocupación de 140 hectáreas.
En clave política, Montenegro cargó contra el kirchnerismo y el modelo que, dijo, “protegía a los delincuentes y perseguía al que labura”, y sostuvo que se terminó una Argentina en la que “daba lo mismo trabajar que no trabajar”. Además, advirtió que el cambio impulsado desde el Gobierno nacional debe llegar también a la provincia de Buenos Aires, a la que definió como “el corazón del problema argentino”, y llamó a no subestimar las internas: “ellos siempre van a estar todos juntos”. Sobre el cierre, fue tajante: “no hay grises ni lugar para tibios”, pidió sostener el rumbo y bancar “el costo de hacer lo correcto”.