La Tecla Mar del Plata
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La periferia de General Pueyrredon vuelve a quedar bajo la lupa a partir de un relevamiento territorial impulsado por el bloque de Unión por la Patria desde la oposición en el Concejo Deliberante, que expone un escenario social crítico y persistente en barrios de Mar del Plata y Batán. El estudio, desarrollado a lo largo de un año, traza un diagnóstico que excede la coyuntura y pone en evidencia una situación estructural de precariedad que afecta a miles de hogares.
El trabajo se apoyó en un abordaje sostenido junto a organizaciones comunitarias, comedores, clubes barriales e iglesias, y permitió relevar de manera trimestral la situación de 1.507 hogares distribuidos en más de 30 barrios del distrito. Los datos recogidos muestran un entramado social atravesado por la informalidad laboral, la falta de ingresos estables y una creciente dependencia de los espacios comunitarios para cubrir necesidades básicas.
Uno de los ejes más sensibles del informe es el empleo. Según el relevamiento, entre el 59 % y el 65 % de las personas consultadas se encuentra desocupada. Entre quienes logran generar algún ingreso, predomina el trabajo por cuenta propia en condiciones precarias, con porcentajes que oscilan entre el 25 % y el 34 %. En contraste, el empleo en relación de dependencia registra los niveles más bajos, entre el 3 % y el 10 %, lo que da cuenta de las serias dificultades para acceder a puestos de trabajo formales y estables.
La situación sanitaria acompaña ese deterioro. El informe advierte que el 78 % de la población relevada no cuenta con obra social ni cobertura médica privada y depende exclusivamente del sistema público de salud. Solo un 22 % accede a algún tipo de mutual u obra social, mientras que una porción significativa de los hogares enfrenta obstáculos para sostener controles médicos regulares y tratamientos preventivos.
El aspecto alimentario aparece como el indicador más crítico del relevamiento. El 73 % de las familias no logra garantizar al menos cuatro comidas diarias. A esto se suma una dieta marcada por la insuficiencia nutricional: el consumo promedio de verduras alcanza apenas 3,6 días por semana, el de frutas se reduce a tres días y el de carnes —ya sea vacuna, aviar o pescado— cae a solo dos días semanales.
Desde la oposición kirchnerista sostienen que los datos reflejan un fuerte retroceso de las políticas públicas en los barrios más postergados del distrito y alertan sobre un proceso de deterioro social que se profundiza en la periferia de General Pueyrredon. En ese marco, reclaman que el Estado recupere un rol activo para atender la emergencia laboral, sanitaria y, especialmente, alimentaria que atraviesan miles de vecinos y vecinas.