Las puertas se cerraron puntualmente a las 18 horas, marcando el fin de una jornada electoral que puso a prueba la capacidad de movilización del peronismo de Mar del Plata y Batán. El cierre se produjo en un clima de efervescencia, con los últimos afiliados ingresando al establecimiento apenas minutos antes del límite legal para emitir su voto. Tras un inicio que debió postergarse media hora por fricciones logísticas entre los sectores en pugna, la fluidez de los comicios se mantuvo constante durante todo el domingo, dejando paso ahora al silencio expectante del escrutinio y al posterior recuento de votos que determinará la nueva conducción partidaria.
El ritmo de la participación fue el termómetro de una interna que se disputó palmo a palmo en las calles. Los cortes de control reflejaron un crecimiento sostenido de la concurrencia: hacia el mediodía, el número de votantes ascendía a 2.248 afiliados, una cifra que se duplicó prácticamente para el corte de las 15 horas, alcanzando los 4.121 sufragios. Esta tendencia ascendente durante la tarde confirmó que las estructuras de la Lista 4, referenciada en La Cámpora, y la Lista 6, apuntalada por el kicillofismo y las centrales obreras, operaron a máxima capacidad para garantizar que el electorado llegara a las mesas en una elección donde, según coinciden ambos bando, el margen de victoria podría ser estrecho.
En las afueras del colegio de la calle 14 de Julio, el paisaje de las últimas horas se tiñó de mística partidaria. Cientos de militantes que habían participado del despliegue logístico durante la jornada regresaron al lugar para aguardar el veredicto de las urnas. Entre cánticos, banderas y los acordes de la marcha peronista, la expectativa crece minuto a minuto mientras los fiscales de mesa inician la tarea de apertura de sobres. No es para menos: lo que se dirime hoy no es solo la administración del sello local, sino la autoridad política para conducir al justicialismo marplatense, con la mirada puesta directamente en el armado de las candidaturas ejecutivas para el año 2027.
Con el cierre oficial de las 26 mesas dispuestas, el peronismo inicia ahora su proceso de introspección para digerir los resultados de una contienda que dejó expuestas las visiones contrapuestas sobre el modelo de construcción política en el distrito. Mientras el recuento avanza puertas adentro, la dirigencia local sabe que el desafío inmediato tras el anuncio del ganador será suturar las heridas de una interna cargada de controversias y garantizar que la unidad no sea solo un eslogan de campaña, sino una realidad operativa frente al complejo escenario político nacional y provincial que se avecina.