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Domingo, 15 marzo 2026
Argentina
30 de julio de 2025
CARRERA ELECTORAL

Wanted: Montenegro construye su campaña con orden urbano

Con un video en clave policial y una estética de cacería urbana, el intendente volvió a usar las redes para marcar territorio. El orden, el control y la figura del “trapito” como antagonista: una puesta en escena que no solo responde a denuncias vecinales, sino que define un modo de gobernar.

Wanted: Montenegro construye su campaña con orden urbano
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Wanted”, escribió Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredon, en su cuenta de X. No hizo falta más. La palabra, asociada a los carteles de “se busca” del viejo oeste, acompañó un nuevo video del Cuerpo de Patrulla Municipal (CPM) en acción. Esta vez, la escena transcurre en la zona del Paseo Aldrey, con un cuidacoches como protagonista involuntario. El guion, el tono, el montaje, la presencia del agente Daniel Martínez como figura reconocible: todo apunta a una narrativa muy clara. Se trata de una marca política en expansión.

La secuencia arranca con la cámara dentro del móvil municipal. Martínez y su equipo se acercan a la zona denunciada. “Venimos por denuncias de los comerciantes”, se escucha. Luego, un diálogo firme pero sin gritos, y finalmente la orden: “Esa actividad no se realiza en Mar del Plata. Le pido que se retire”. La franela va al piso, el trapito se va. Corte.
 

Detrás de ese acto de ordenamiento callejero hay algo más profundo: una forma de contar la ciudad. Montenegro no está hablando solo de un cuidacoches. Está mostrando un conflicto, una toma de posición y una forma de intervenir el espacio público. No es casual que cada uno de estos videos sea lanzado con una palabra potente, casi cinematográfica. Tampoco lo es que aparezcan en momentos clave del calendario político. En este caso, a días del inicio formal de la campaña, en la que es candidato a senador en la Quinta Sección, por la alianza "La Libertad Avanza".


La figura del “trapito” se transforma, en estos relatos, en símbolo de desorden, de amenaza difusa, de presencia no deseada. El intendente responde con una patrulla, una cámara y una voz que recuerda que en Mar del Plata ciertas cosas “no se hacen”. El control, más que como tarea administrativa, se presenta como espectáculo, como reafirmación de autoridad, como construcción simbólica de un enemigo que no necesita tener nombre, pero sí gesto.

Este tipo de acciones también consolidan una forma de comunicación política directa, sin intermediarios. No hay rueda de prensa, ni partes oficiales. Solo una publicación, un video, una palabra clave. Es ahí donde la política se traduce en guion, y el intendente se convierte en el narrador central de una historia donde el Estado aparece como brazo firme, rápido y presente.

En un contexto donde la inseguridad, la informalidad y la tensión social crecen, Montenegro refuerza su vínculo con el ciudadano que quiere ver resultados. Lo hace con estética de sheriff urbano y con mensajes de alto impacto. El orden, en su versión 2.0, tiene escenografía, protagonistas y eslóganes de una sola palabra. Y en ese relato, el intendente no necesita explicar demasiado. Con una mirada y una patada a una franela, alcanza.

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