29 de agosto de 2025
SALUD Y RECLAMOS
Telemedicina: los números del Municipio frente a la crisis que no muestra la app
El Ejecutivo celebró que 2.000 personas ya usaron la plataforma digital de salud. La foto oficial habla de modernización y accesibilidad, pero los datos también exponen límites estructurales: usuarios sin validación, problemas técnicos y una mayoría sin cobertura social. En paralelo, la crisis de los CAPS sigue sin resolverse.

El gobierno municipal presentó su primer balance de la plataforma de Telemedicina, a un mes de su lanzamiento. La gacetilla difundida este viernes destaca que 2.000 vecinos realizaron consultas a través de la app SALUD MGP, que 400 usuarios nuevos se suman por semana y que los tiempos de espera promedian apenas dos minutos. En el relato, la innovación aparece como sinónimo de gestión eficiente.
Sin embargo, detrás de la estadística, la lectura política es otra. De los 4.300 pacientes que ingresaron al sistema, casi la mitad no pudo concretar su consulta: problemas técnicos, cancelaciones en el proceso de triage, ausentismo cuando el médico estableció el contacto o, directamente, exclusión por no tener domicilio en General Pueyrredon. Una cifra demasiado alta para un servicio que se vende como universal y accesible.
El otro dato llamativo es que el 81% de los usuarios que sí lograron ser atendidos no tiene obra social. Esto exhibe, de manera cruda, el rol de la salud pública como único sostén para miles de vecinos. La telemedicina, en ese sentido, refleja la desigualdad del sistema: los sectores con menos recursos dependen de una aplicación que, aunque ágil en algunos casos, no reemplaza la atención presencial en los barrios donde la crisis sanitaria es cotidiana.
El Municipio insiste en que la plataforma está integrada al CEMA, SAME y CAPS. Pero en los Centros de Atención Primaria, la situación no ha mejorado de forma contundente: a pesar de obras en el CAPS N°2 y en el de Playa Serena, en la gran mayoría aún faltan médicos, los turnos son escasos y los vecinos siguen movilizándose. La modernización tecnológica, aunque valorada, convive con la desinversión estructural y la precarización de la atención presencial. La tensión entre la imagen que el Ejecutivo busca proyectar y la realidad que viven los vecinos en los barrios es cada vez más evidente.
A un mes de su lanzamiento, la telemedicina muestra su doble cara. Por un lado, es una herramienta útil, que agiliza consultas y permite derivaciones en tiempo real. Por otro lado, es un símbolo de la estrategia municipal: administrar la crisis con gestos tecnológicos que no alcanzan para resolver problemas estructurales. En tiempos de campaña, la pregunta no cambia: ¿la telemedicina es un avance real o una pantalla que busca ocultar el colapso de la salud pública en General Pueyrredon?