La actualización del ejido urbano de General Pueyrredon volvió a quedar fuera de la agenda concreta del Ejecutivo, aun cuando el tema reapareció de manera lateral durante la discusión del Presupuesto 2026 y el análisis de los números de OSSE en el Concejo Deliberante. Fue la oposición la que volvió a poner el punto sobre la mesa, pero sin respuestas ni definiciones por parte del oficialismo.
Mientras la ciudad se expande con nuevos barrios, asentamientos y desarrollos inmobiliarios, los límites formales del ejido siguen siendo prácticamente los mismos que hace más de seis décadas. Esa falta de actualización impacta de lleno en la planificación urbana y en el acceso a los servicios básicos, especialmente en zonas que crecen por fuera del trazado oficial.
Según el Registro Nacional de Barrios Populares, en el distrito ya se contabilizan más de 70 asentamientos. Sin embargo, el debate sobre cómo ordenar el territorio permanece estancado. Los reclamos se traducen en pedidos de informes y expedientes que circulan por distintas dependencias municipales, pero no logran transformarse en decisiones políticas de fondo.
Durante la discusión presupuestaria, concejales de la oposición advirtieron que la proyección de obras y servicios de OSSE vuelve a chocar con un problema estructural: barrios que existen en la práctica, pero no en los mapas oficiales del Municipio. Aun así, la actualización del ejido no figura como prioridad ni como política pública explícita dentro del esquema presentado para 2026.
El debate no es nuevo. En 2023, organizaciones barriales, la Defensoría del Pueblo y sectores políticos de distintos espacios impulsaron la incorporación formal de zonas como Jardín de Alto Camet, Las Dalias, Parque Peña y Félix U. Camet. La iniciativa cosechó apoyos transversales, pero terminó empantanada entre dictámenes técnicos de áreas como Obras, Transporte, OSSE y EMVIAL.
Incluso el Plan Estratégico de 2004 advertía sobre la necesidad de integrar estas áreas al ejido urbano para garantizar agua, cloacas, transporte y mantenimiento vial. Más de veinte años después, la situación sigue sin resolverse y el tema vuelve a quedar relegado, aun cuando emerge en debates clave como el del Presupuesto.
Así, mientras se discuten cifras, proyecciones financieras y prioridades de gasto, la definición del modelo de ciudad y sus límites reales continúa ausente, dejando a miles de vecinos en una zona gris donde el crecimiento urbano avanza, pero el E