La Tecla Mar del Plata
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La gestión de Diego Juárez al frente del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EmturyC) vuelve a quedar bajo la lupa. Esta vez no fue una medida administrativa ni una contratación lo que desató cuestionamientos, sino un posteo difundido desde la cuenta oficial del organismo.
“Mar, patas, ¡y amanecer! Nada más lindo que salir hacia la costa tempranito, con correa en mano: la arena todavía está fresca, el mar bajito y las huellas son las primeras pisadas del día. En ese momento perfecto, ¡tu perro corre feliz y vos respirás más profundo que nunca!”, señala la publicación que rápidamente generó ruido.
El problema no es menor. La actividad promocionada desde el canal institucional del EmturyC se encuentra expresamente prohibida por la Ordenanza Nº 15.642. En su artículo 1º, la normativa establece: “Prohíbense en las playas y balnearios del Partido de General Pueyrredon, las siguientes actividades: La concurrencia o permanencia de animales de cualquier especie, aún cuando los mismos se lleven sujetos”.
La ordenanza contempla excepciones puntuales. “La presente prohibición no regirá para los ejemplares caninos que cumplan funciones de apoyo a los guardavidas, los perros lazarillos (acompañantes de personas no videntes) y aquellos que pertenezcan a la Escuela Argentina Canina de Salvamento Acuático”, aclara el texto legal.
A su vez, el artículo 2º indica que “El Departamento Ejecutivo, podrá autorizar esas actividades cuando las condiciones de las playas o balnearios lo permitan”, y agrega la posibilidad de “La concurrencia de animales cuando se cuente con sitio adecuado y habilitado por la Municipalidad, donde permanecerán cuidados”.
Actualmente, la normativa habilita excepciones en espacios privados que cumplan requisitos sanitarios específicos. En ese marco, existe un único balneario oficialmente autorizado para el ingreso con mascotas en la ciudad, ubicado en la zona sur.
Sin embargo, el eje de la polémica no pasa por la práctica habitual —extendida entre vecinos y turistas y sin control municipal— sino por el mensaje institucional. La difusión desde una cuenta oficial no solo contradice la normativa vigente, sino que deja expuesta a la conducción del ente.
El episodio reavivó críticas hacia Juárez, a quien desde distintos sectores le reprochan falta de coordinación con el marco regulatorio. En términos políticos, el posteo fue leído como una señal de desorden interno o desconocimiento de reglas básicas de gestión.
Más allá del tono amigable de la publicación, la controversia vuelve a instalar un interrogante recurrente: ¿puede un organismo municipal promover conductas que, en los papeles, están prohibidas?