15 de abril de 2026
126 DÍAS INEFICIENTES
Mucho nombre, poca gestión: Raverta no arranca en el Senado bonaerense
A más de cuatro meses de asumir, la dirigente de La Cámpora apenas presentó un proyecto y no logra instalar una agenda legislativa propia.

A 126 días de haber asumido su banca en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, la presencia de Fernanda Raverta resulta, cuanto menos, fantasmagórica. Su paso por la Legislatura se parece más al de una figura testimonial que al de una dirigente con peso propio. En todo este tiempo, apenas ha presentado un único proyecto.
Quien supo conducir ANSES hoy parece haber perdido sus habilidades. Electa con el 36,2% en la Quinta Sección Electoral, su desempeño legislativo no logra traducirse en iniciativas concretas que reflejen las demandas de los vecinos. Hasta ahora, su actividad se limita a una propuesta que, lejos de proyectar desarrollo, parece anclada en una mirada nostálgica y poco realista.
El proyecto en cuestión gira en torno a las Unidades Turísticas Fiscales (UTF) de Chapadmalal y plantea que deben permanecer bajo control estatal por su origen en el peronismo. Sin embargo, el planteo omite un dato clave, el progresivo deterioro de la infraestructura y la falta de inversión sostenida durante décadas. Defender su valor histórico sin un plan concreto de recuperación termina siendo más una consigna ideológica que una política pública viable.
Lejos de proponer un esquema de puesta en valor, la iniciativa insiste en sostener un modelo que, en las condiciones actuales, implica mayores costos para el Estado sin garantizar resultados. En lugar de abrir el debate sobre alternativas de gestión, la propuesta se cierra sobre sí misma.
Incluso dentro de esa lógica, la decisión de plantear que el complejo quede en manos de la Provincia, y no del municipio de General Pueyrredón, expone una desconexión con la realidad local. La discusión sobre el destino de Chapadmalal merecía una mirada más cercana al territorio y menos alineada a la lógica de construcción política provincial. Además de que choca con su propio partido político, ya que no responde al kicillofismo.
Así, con el 100% de sus proyectos concentrados en una única iniciativa, el balance inicial deja muchísimas dudas. Porque en un contexto donde la representación política exige respuestas concretas, la falta de agenda legislativa y la insistencia en propuestas de bajo impacto terminan configurando un problema mayor, una banca que, hasta ahora, no logra justificar el peso electoral que la llevó hasta allí.