1 de mayo de 2026
POLÉMICA
El "olor" de la política: el Concejo pone la lupa sobre los efluentes de los barrios cerrados
El avance de los desarrollos inmobiliarios sobre la zona sur llegó al recinto legislativo tras las denuncias por contaminación en las adyacencias del Bosque Peralta Ramos. Entre acusaciones de una "regresión tribal", oportunismo político y la curiosa abstención de La Libertad Avanza frente a la gestión de OSSE, el expediente 1070/26 abre un debate profundo sobre el control estatal y el impacto ambiental del crecimiento urbano sin infraestructura.

La problemática ambiental en el sur de Mar del Plata ha dejado de ser un murmullo de vecinos para convertirse en un expediente de peso en el Concejo Deliberante. Durante la última reunión de la comisión de Ambiente, el tratamiento del proyecto de comunicación 1070/26 desnudó no solo una crisis sanitaria en el Cañadón de las Machis, sino también las complejas tramas políticas que rodean a los desarrollos inmobiliarios de alta gama. La iniciativa impulsada por Unión por la Patria que solicita informes precisos al Ejecutivo sobre el funcionamiento de las plantas de tratamiento de efluentes en los barrios cerrados linderos al Bosque Peralta Ramos, logró sortear la comisión con destino a Legislación, pero no sin antes dejar expuestas las fracturas y las estrategias de los bloques en un escenario donde el oficialismo ostenta la mayoría pero prefiere moverse con cautela técnica.
El bloque autor del proyecto fundamentó su pedido en una realidad sensorial incontrastable: el olor nauseabundo que emana de la cuenca del Arroyo Corrientes. Así, denunció que lo que llega a ese cañadón no es agua pluvial, sino el resultado de un tratamiento deficiente de líquidos cloacales de los barrios privados adyacentes, respaldando sus dichos con la presencia de coliformes fecales documentada por los propios vecinos. El debate subió de tono cuando se mencionó la causa penal que tramita en la Fiscalía de Delitos Culposos y Ambientales a cargo de Germán Vera Tapia, y la existencia de disposiciones de la Autoridad del Agua (ADA) que prohíben cualquier tipo de vuelco en la zona. Según la visión opositora, el Estado municipal ha fallado sistemáticamente en su rol de policía ambiental, permitiendo que emprendimientos sin conexión a la red de Obras Sanitarias (OSSE) se conviertan en focos de conflicto sanitario al no cumplir con el retiro de líquidos mediante camiones atmosféricos.
Por su parte, el bloque AM-MDF se sumó a la embestida con su característico oportunismo, calificando la situación como una "regresión tribal" y aplicando la metáfora de la "ley del gallinero", donde el bienestar de los nuevos desarrollos se construye a costa de la salud de los barrios preexistentes. El análisis político de este sector no se limitó al Bosque Peralta Ramos, sino que trazó un paralelismo con otros puntos calientes de la ciudad, como el Barrio 2 de Abril y los desarrollos de Developer Park, sugiriendo que existe un patrón de expansión inmobiliaria que ignora las leyes ambientales elementales.
Desde el oficialismo, el PRO optó por una postura de acompañamiento institucional, evitando la confrontación directa pero validando la necesidad de información técnica. Si bien destacaron su compromiso con el medio ambiente, su estrategia consistió en delegar la resolución definitiva al arribo de los informes de OSSE y la ADA. Sin embargo, el dato político más disruptivo de la jornada fue la postura de La Libertad Avanza. El bloque aliado del oficialismo decidió abstenerse, una decisión que no pasó desapercibida y que resultó, al menos, llamativa para los presentes: la actual presidencia de Obras Sanitarias Sociedad de Estado (OSSE) está en manos de un referente de su propia fuerza política. Esta distancia táctica entre el bloque legislativo y la gestión de la empresa sanitaria estatal sugiere una necesidad de "blindaje" político hasta que los informes técnicos aclaren si hubo, efectivamente, una omisión de control por parte de la prestataria pública.
El escenario se vuelve aún más pantanoso al considerar la defensa técnica que han comenzado a ensayar los administradores de barrios como Las Prunas, firma Magical Forest SA. La empresa sostiene que la contaminación del Cañadón de las Machis es un pasivo ambiental preexistente, derivado de la histórica falta de cloacas en el propio Bosque Peralta Ramos y sus pozos ciegos, intentando así "socializar" la responsabilidad del olor y las bacterias. Este contraataque técnico de los desarrolladores pone al municipio en una situación incómoda, ya que lo obliga a auditar no solo a las plantas privadas, sino a toda la gestión de saneamiento de la zona sur. Por ahora, el expediente avanza hacia la comisión de Legislación, dejando tras de sí la certeza de que el control de los efluentes será la nueva frontera de disputa entre el negocio inmobiliario y la sustentabilidad urbana de Mar del Plata.