En la Argentina que gobierna Javier Milei, las universidades nacionales no sólo son objeto de recortes presupuestarios, sino también de ataques simbólicos que se reproducen en el discurso cotidiano. Se dice que son caras e ineficientes, que lo que se gasta en ellas no vuelve a la sociedad, que están llenas de “ñoquis”, que se dedican a estudiar asuntos que aportan cero utilidad al común de los mortales.
Lejos de eso, se trata de instituciones con una fuerte penetración en sus comunidades, en las que no sólo se enseña y se aprende, sino que se hace avanzar el conocimiento científico, se produce tecnología útil y se desarrollan actividades que benefician a los vecinos de sus zonas de influencia o al país en general.
Un repaso por una pequeña parte de las actividades de extensión e investigación de algunas universidades nacionales radicadas en la provincia de Buenos Aires muestra que son ámbitos clave de producción y concreción de proyectos útiles y muchas veces, llamativos.
Es, por ejemplo, el caso de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQUI), que en plena crisis de 2002 creó la “Supersopa”, un alimento diseñado para proveer todos los nutrientes necesarios a las personas de bajos recursos y paliar así los efectos nutricionales de la debacle socioeconómica. Este alimento, que se distribuía en grandes latas, volvió a producirse el año pasado, para enfrentar la nueva crisis que asuela al país.
También en la UNQUI se desarrolló más recientemente lo que la institución llama una “súper bebida”, hecha a base de quinoa. Los investigadores Darío Cabezas y Gonzalo Palazolo recibieron el Premio Innovar por el desarrollo de este alimento lleno de proteínas y fibras, producido con el grano entero de ese cereal, en el marco del Laboratorio de Investigación en Funcionalidad y Tecnología de Alimentos (LIFTA) de la propia universidad.
En una línea similar, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) creó la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS), orientada a la producción de alimentos deshidratados de alta calidad nutricional, que se entregan a los comedores comunitarios de la región. Ubicada en el corazón del cordón frutihortícola platense, la planta forma parte del Polo Productivo Social de la UNLP, un espacio de articulación entre la Universidad, los movimientos sociales y el Estado.
La producción de la PAIS alcanza actualmente un máximo de 150.000 raciones diarias, y funciona deshidratando hasta tres toneladas de verdura por día y mezclando y envasando el producto para su distribución.
Iniciativas comunitarias
“Vamos a los barrios”
El rector de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA), Guillermo Tamarit, destacó el fuerte trabajo territorial que la institución mantiene en Junín, Pergamino y distintas localidades del interior bonaerense, a través de programas educativos, sociales y de capacitación.
Tamarit remarcó que, más allá de la actividad académica tradicional, la universidad sostiene una red de iniciativas comunitarias orientadas a sectores vulnerables, adultos mayores y trabajadores.
“Nosotros tenemos dos programas para chicos de entre 5 y 12 años, con menos posibilidades de acceder a este tipo de actividades, donde distintos docentes y extensionistas de la universidad se acercan a desarrollar tareas con ellos”, explicó, en conversación con La Tecla.
Según detalló, esas propuestas se desarrollan directamente en barrios de distintas ciudades de influencia de la universidad y son llevadas adelante por equipos de extensión universitaria. “Vamos a los barrios. Realmente es una actividad muy demandada también por la comunidad”, señaló.
El rector explicó que estos programas no sólo apuntan al acompañamiento educativo, sino también a generar espacios de inclusión, recreación y contención social para niños y niñas que muchas veces quedan fuera de actividades culturales o formativas.
En paralelo, Tamarit destacó el crecimiento del PEPSAM, el programa universitario destinado a adultos mayores, que ofrece cursos, talleres y actividades de formación en distintas disciplinas, con “un sinnúmero de cursos y actividades para desarrollar”.
El titular de la UNNOBA resaltó además que el alcance territorial del programa excede las sedes universitarias de Junín y Pergamino. “Está en las sedes y además en muchas otras localidades donde la universidad no llega con su actividad académica, pero sí llega con este tipo de programas”, puntualizó.
Otro de los ejes que destacó Tamarit fue la articulación con empresas privadas, organizaciones sociales y sectores productivos. La universidad impulsa programas de formación en oficios y capacitaciones laborales específicas según la demanda de cada actividad económica.
“Tenemos programas de oficios donde entrenamos planteles para empresas y desarrollamos capacitaciones cuando hay nuevos productos o necesidades específicas”, detalló.
El rector subrayó que este tipo de iniciativas forman parte del rol social que cumplen las universidades públicas en el interior bonaerense, especialmente en ciudades donde muchas veces la universidad se convierte en un actor clave para el desarrollo local.
Aunque reconoció que la actividad académica y científica está concentrada principalmente en Junín y Pergamino, Tamarit insistió en que los programas de extensión tienen “un impacto geográfico muy grande” y permiten que la universidad mantenga presencia en distintas localidades de la región.
Al servicio de los vecinos
Vacunas, fertilizantes y colectivos eléctricos
La UNLP, por su parte, desarrolla una panoplia de actividades dirigidas a beneficiar a la comunidad en su área de influencia. Por ejemplo, puso en marcha el Centro de la Economía Popular, Social y Solidaria, diseñado para aportar conocimiento científico y tecnológico a cubrir las necesidades de los sectores más postergados. Tiene laboratorios, aulas y naves industriales. Entre sus líneas de trabajo se encuentran la producción de madera plástica, el desarrollo de viviendas populares con materiales alternativos y la producción de alimentos nutritivos.
El trabajo de la universidad platense con la comunidad incluye además una biofábrica, que es una mezcla entre un laboratorio y una escuela de capacitación. Allí se fabrican fertilizantes y remedios para las plantas, a base de microorganismos y extractos vegetales, que ayudan a los productores familiares a dejar de depender de insumos importados y sirven, asimismo, para producir comida más sana. Además de ofrecer el producto, en la biofábrica enseñan a hacerlo, brindando a los pequeños productores herramientas para mejorar su producción.
Además, la UNLP lleva adelante el programa SURES (Sistema Universitario Regional de Salud), que consiste en que equipos de profesionales de distintas facultades van a atender a los vecinos a las sedes de distintos barrios de bajos ingresos.
Esta universidad también produjo una transformación en la movilidad urbana en la región, ya que logró convertir vehículos convencionales en eléctricos, a través del trabajo del Centro Tecnológico Aeroespacial de la Facultad de Ingeniería. Allí se produjo el primer colectivo de la Argentina propulsado por baterías de litio, con 200 kilómetros de autonomía.
La Universidad Nacional de Moreno (UNM) también se caracteriza por una fuerte inserción en la comunidad a través del aporte de tecnología e investigación. Por ejemplo, estudiantes de esta casa de estudios desarrollan sistemas de calefacción a leña de bajo costo para barrios populares. Esta experiencia ya se desarrolla en Merlo, en el barrio Nueva Esperanza, donde la universidad auxilia a los vecinos para que puedan construir sistemas de calefacción combinando materiales accesibles y componentes industrializados.
Además, el Centro de Estudios para el Desarrollo Territorial (CEDET) de esta universidad diseñó un sistema para optimizar la recolección de residuos en el municipio de General Rodríguez, a través de una tecnología que permite planificar recorridos, frecuencias y costos según las características del territorio y la población, entre otros factores.
Esta casa de estudios también tiene un laboratorio de investigación en el que se desarrollan proyectos para mejorar la sanidad avícola y porcina, en conjunto con una empresa veterinaria. En este laboratorio, en el que trabajan estudiantes avanzados y egresados, se desarrollan vacunas para aplicar en cerdos y aves.
Además, la UNM desarrolla un Programa de Estudios del Ambiente, que estudia la forma en que el cambio climático y la actividad humana afectan cuerpos de agua dulce como el Dique Roggero, analizando la calidad del agua y el balance de carbono.
La UNM también se mete en la tecnología espacial: egresados y estudiantes de la carrera de Ingeniería en Electrónica y Diseño Industrial son finalistas del Mundial CANSAT, organizado por el Programa Espacial Universitario de la Universidad Autónoma de México (UNAM), gracias a que desarrollaron un satélite enlatado que puede medir variables ambientales, transmitir datos en tiempo real y analizar la información. Este aparato tiene el potencial de contribuir a la gestión de riesgos ambientales, la medición de la calidad del aire y la generación de datos abiertos para municipios, escuelas, organizaciones sociales y áreas productivas.
En un área relacionada, la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR) desarrolló un sistema informático para el análisis automatizado de imágenes satelitales. Un equipo de investigadores y estudiantes avanzados del Laboratorio de Investigación y Desarrollo Experimental en Computación diseñó este sistema para procesar las imágenes tomadas por radares SAR, lo que sirve para la planificación de la producción agropecuaria y el monitoreo ambiental.
En la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) también avanzan en el procesamiento de datos, en este caso aplicando un sistema de inteligencia artificial (IA). El Instituto de Industria (IDEI) dependiente de esta universidad está trabajando en una tecnología que apunta a replicar el funcionamiento del cerebro humano en una red informática.
La idea, según explicó el investigador Iván Jourdan, es reproducir la forma en que el cerebro humano va reemplazando nodos de procesamiento de información (en este caso neuronas, que van muriendo y regenerándose) para hacer lo mismo con los nodos de las redes informáticas, como teléfonos celulares y otros dispositivos integrados en una “red neuronal”.
La aplicación de tecnología de inteligencia artificial es cada vez más extendida en los proyectos de investigación de las instituciones de estudios superiores. Otro ejemplo es la app creada por dos estudiantes de la Universidad Nacional del Sur (UNS) que utiliza IA para detectar problemas nutricionales en el ganado a partir de una sola foto. Esta aplicación, desarrollada por los jóvenes bahienses Ian Sebalt, Juan Ignacio Rodríguez y Lucas Bazán, calcula el índice de condición corporal, basado en la proporción entre grasa y musculatura en un vacuno, y mantiene un historial de las evaluaciones de los animales a lo largo del tiempo. Además, es capaz de reconocer a cada vaca al tomar la fotografía, facilitando la tarea del ganadero.
Más allá de las tecnologías de procesamiento de datos, existe otro tipo de información, no menos útil para la comunidad: la información periodística. En este campo las universidades nacionales también hacen pie.
La Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) fue pionera en algo que implica una inserción decisiva en la comunidad y que luego fue replicado por otras casas de altos estudios: se trata de la primera universidad argentina en montar una agencia de noticias
Originalmente llamada AUN (Agencia Universitaria de Noticias) y ahora AUNO, ya que se le agregó la palabra “Opinión”, esta agencia produce información relativa a la zona de influencia de la UNLZ y también se mete con temas nacionales. Ya lleva más de treinta años funcionando. En sus inicios enviaba despachos gratuitos que luego eran reproducidos por medios de la región; hoy tiene su propio sitio Web donde pueden leerse las notas escritas por los propios estudiantes y corregidas por el equipo de editores. También tiene un programa de radio en una emisora local.
Las universidades nacionales también aportan conocimiento y técnicas a la vida deportiva. Como la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNAB), que a través de un proyecto de extensión brinda capacitación a entrenadores para la atención de emergencias en el campo de juego. De esta manera, pueden evaluar las lesiones y realizar las maniobras de primeros auxilios.
Cuesta arriba
Sostener la actividad bajo la pata del ajuste
Alejandro Robba, rector de la UNM, dialogó con La Tecla sobre la situación que atraviesa la educación superior en el ámbito público, sometida a la motosierra mileísta. Con una reducción de las transferencias desde la Nación del 45% menos que en 2023 y los sueldos de los docentes ubicados entre los más bajos de la administración pública, se hace difícil sostener este tipo de iniciativas.
“Tenemos menos posibilidades de otorgar becas internas y de desarrollar proyectos de extensión y de investigación. Está casi paralizado porque hay muy poco financiamiento para esto. Hoy la universidad se está dedicando mayormente a enseñar, a la función académica”, dijo Robba.
El rector de la universidad morenense dijo que la situación está produciendo un éxodo de docentes, y estimó que un 10% abandonaron la UNM desde que arrancó el gobierno libertario.
“Yo creo que la cuestión no es solamente financiera o fiscal, sino que se trata del modelo de país que quiere este gobierno”, dijo Robba. “Si el modelo que se plantea es vender hidrocarburos y soja y algo de metales de la cordillera, tal vez no necesita a la universidad para crear valor agregado, para que trabaje con IA para ver cómo mejoramos los procesos o cómo desarrollamos productos.”
“Hay una contradicción básica en el gobierno, que se llena la boca hablando de la IA o de los desarrollos tecnológicos y, por el otro lado, desfinancia la universidad, el espacio donde se produce el 90% de la investigación en casi todos los países del mundo”, apuntó el académico.
Además, hay otro tema, que excede lo económico, según el rector. “Al gobierno no le simpatiza la riqueza de las universidades en términos de pensamiento crítico, de convivencia y de comunidad”, aventuró.