21 de mayo de 2026
SECTOR EN CRISIS
Los gremios portuarios advierten que las medidas de Milei amenazan el corazón económico de Mar del Plata
En una masiva muestra de unidad en la sede de la CGT, el arco sindical portuario denunció que el intento oficial de traspasar cuotas de captura a los buques congeladores busca concentrar el negocio en holdings extranjeros. Alertan por la pérdida masiva de empleo en tierra, la quita de personal de seguridad en los barcos y la falta absoluta de interlocución con el Gobierno Nacional.

La sede de la CGT Regional Mar del Plata se convirtió en el escenario de un potente reclamo de advertencia de supervivencia comunitaria. Con una mesa que sentó a la totalidad de las organizaciones sindicales del sector marítimo y portuario, la dirigencia gremial trazó un diagnóstico alarmante sobre el impacto de las políticas desregulatorias del Gobierno Nacional de Javier Milei. El eje del conflicto se desplaza de la fallida discusión legislativa de la Ley Bases hacia los despachos del Consejo Federal Pesquero, donde los sindicatos denuncian un intento silencioso pero letal: el traspaso de las cuotas de captura desde la flota fresquera —la que descarga en los muelles locales y dinamiza el trabajo en las plantas de fileteado— hacia los grandes buques congeladores que procesan en alta mar.
“Van a destruir la industria pesquera”
El encargado de abrir el fuego político fue José Luis Rocha, secretario general de la CGT Regional, quien desarmó cualquier intento de sectorizar el conflicto. “Lo que están haciendo desde el Gobierno Nacional con cada una de las medidas es en contra de los y las trabajadoras, en contra de la industria. Acá no van a afectar solamente a los marineros, a los compañeros de SOIP, a los estibadores; acá el gobierno está atentando contra la actividad portuaria de nuestra ciudad”, disparó el dirigente, poniendo sobre la mesa la magnitud del daño proyectado para la matriz productiva local. Para Rocha, el cálculo es matemático y brutal: “Si a nosotros nos dejan sin actividad portuaria, nos están sacando el 30% de la economía o más de nuestra ciudad. Si el gobierno lleva adelante las medidas que está tomando, no vamos a tener ni lanchitas amarillas para ir a sacarnos fotos al puerto. Van a destruir la industria pesquera”.
“Buscan rifar la pesca, quedarse con la cuota y traspasarla a las multinacionales”
La mecánica de esta reconfiguración pesquera que impulsa el Ejecutivo nacional fue detallada por Pablo Trueba, secretario general del Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE). Según el referente marítimo, los planes de desregulación que el Ministro de Desregulación y Transformación del Estado de la Nación Argentina, Federico Sturzenegger, no logró plasmar en la ley original ahora intentan filtrarse por vías administrativas y de control. “El proyecto de traspaso de cuota de los pesqueros a los congeladores todavía sigue vivo, está arriba de la mesa, está paralizado”. En este marco, indicó que al no lograr su objetivo por medio de la Ley Bases, el avance “viene por el Consejo Federal Pesquero”, y subrayó: “nos va a afectar a la pesca en su conjunto, a la actividad fresquera en particular, que es de lo que vive Mar del Plata”.
Al ser consultado sobre el trasfondo de estas decisiones sobre una industria que genera más de 2.000 millones de dólares en exportaciones, el titular del SIMAPE no dudó en calificar la estrategia como “netamente política: es concentrar la pesca en pocos para después rifarla, quedarse con la cuota y traspasarla a las multinacionales”. Además, Trueba dejó en evidencia un cambio de época institucional que agrava la incertidumbre: “Todo es grave porque nadie nos escucha. Antes tenías un canal de diálogo, tenías un problema de estos y llegabas a la Nación, pero hoy no tenés a nadie, no tenés un interlocutor válido”.
“Si se cae el puerto, nos caemos todos”
El impacto social de este modelo de exclusión extractiva encuentra su correlato más dramático en la tierra y en el esquema de estiba. Carlos Mezzamico, secretario general del Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA), apeló a la memoria histórica del puerto local para ilustrar el peligro de extinción que corre la flota menor. “¿Cuántas lanchitas teníamos? Arriba de 200, quedan 15. Con el sector fresquero va a pasar exactamente lo mismo, porque es transferencia de permisos de pesca para los barcos mayores”, alertó Mezzamico, describiendo un proceso de concentración que dejaría los muelles marplatenses vacíos de operaciones manuales.
El líder de los estibadores remarcó que la desaparición de la flota fresquera es un golpe directo al corazón de una ciudad estructuralmente castigada por la falta de empleo. “Si pasa eso, Mar del Plata ya es un caos. Ya es la ciudad con el principal índice de desocupación. Si se cae el puerto, nos caemos todos. Entonces acá no solo tenemos que estar los gremios, tiene que estar la comunidad entera peleando por esto. Es un gobierno al que no le interesa el trabajo, le interesa la producción y va por los negocios, se sienta con los grandes capitales”. Respecto a la falta de respuestas oficiales, Mezzamico fue categórico sobre los pasos a seguir: “No nos queda nada. Vamos a hacer lo que tengamos que hacer para que nos reciban, de una manera o de otra”.
“Sería la muerte del trabajos en tierra”
Esa "muerte" operativa de la que hablan los gremios del agua repercute de inmediato en los miles de puestos de trabajo de las plantas de procesamiento en tierra, un eslabón clave dominado por el empleo femenino y el comercio de cercanía de la zona portuaria. Marcela Ibarola, secretaria gremial del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP), describió un escenario que ya arrastra un fuerte deterioro previo pero que asoma al abismo definitivo. “Nosotros venimos padeciendo hace mucho tiempo la crisis del sector: pérdida de puestos de trabajo, empresas que cierran. Esto sería el desenlace final, o sea, la muerte total del trabajador en tierra, que es una economía que queda dentro de la ciudad, que hace la rueda para que los comercios funcionen”, advirtió la dirigente. Según los registros del SOIP, la sangría laboral no es una hipótesis a futuro, sino una realidad cuantificable: “En los últimos tres años se han perdido entre 600 y 700 puestos de trabajo de trabajadores efectivos. El resto son trabajadores precarizados, que son la mayoría. Hoy la zona del puerto es una desidia, muchos comercios ya cerraron”.
“No vamos a permitir que conviertan al mar en un cementerio”
El panorama de conflictividad sumó un elemento aún más sensible: la seguridad de las tripulaciones. Cristian Guillén, delegado del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca, denunció que las políticas de reducción de costos que promueve el oficialismo nacional avanzan sobre las normativas de seguridad a bordo, intentando recortar las dotaciones obligatorias de guardia en los buques. “Los embates del gobierno no son solamente contra la industria, están siendo sobre la soberanía; quieren entregar el recurso a un holding extranjero de dos o tres grandes monopolios. Pero también se están metiendo con la seguridad de los embarcados. Quieren derogar personal fundamental de guardia de los buques”, denunció con vehemencia. Guillén ligó esta flexibilización con el riesgo de vida en el mar de manera directa: “Atrás de cada compañero que sale a navegar hay una familia que queda esperando, y no vamos a permitir que un gobierno que viene a avasallarnos convierta al mar en un cementerio. De una manera u otra, no van a pasar”. En su cierre, el delegado sintetizó el reclamo de unidad regional frente a lo que consideran un industricidio planificado: “Hoy nos mostramos todos juntos. Mar del Plata es pesca: no tenemos turismo, no tenemos tejido y si nos quedamos sin pesca, nos quedamos sin nada”.