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Miércoles, 10 junio 2026
Argentina
10 de junio de 2026
DRAMATICO

Bruno Solari, el hijo del Indio: perfil bajo, trabajo real y donaciones que intentan ensuciar

A pocos días de la muerte de su padre, el joven de 25 años que siempre evitó los flashes aparece como empleado en la Legislatura bonaerense. Lejos de ser un “ñoqui”, Bruno Solari eligió un camino de discreción, interés genuino por la política y dona todo su sueldo al Hospital Garrahan. Sin embargo, sectores opositores lo convierten en blanco de ataques

Bruno Solari, el hijo del Indio: perfil bajo, trabajo real y donaciones que intentan ensuciar
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Bruno Solari, único hijo del recientemente fallecido Indio Solari, ha mantenido durante toda su vida un perfil extremadamente bajo.

Lejos de los lujos y la exposición mediática que podría haberle brindado el apellido familiar, el joven de 25 años creció alejado de los reflectores, priorizando la privacidad que su padre siempre protegió con celo.

En las últimas horas, su nombre apareció en portadas y redes tras difundirse que se desempeña como empleado en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, específicamente en el despacho del diputado Facundo Tignanelli (La Cámpora).

Según allegados, Bruno ingresó por interés propio en la política y cumple funciones reales desde junio de 2025 como planta permanente, con un sueldo aproximado de 833 mil pesos.

Lejos de cualquier privilegio innecesario, el joven dona íntegramente su salario al Hospital Garrahan todos los meses. Esta decisión, confirmada por quienes lo conocen, refleja una coherencia con valores de solidaridad que también compartía su padre. No necesita ese ingreso para vivir, pero eligió trabajar y canalizarlo hacia una institución que enfrenta dificultades financieras.Quienes rodean a Bruno destacan su sencillez y discreción.

Educado en un colegio reconocido pero sin ostentaciones, siempre evitó apariciones públicas y mantuvo una vida alejada de los excesos. “Toda la vida intentando mantener el anonimato del hijo para que dos días después de su muerte vengan a contar detalles de su vida privada”, lamentaron en redes.Pese a esto, el dato laboral se convirtió rápidamente en munición para críticos.

El conductor Eduardo Feinmann lo tildó de “ñoqui de ricota” en un tono sarcástico, ironizando con el nombre de la mítica banda de su padre y cuestionando la necesidad del empleo en un contexto de herencia millonaria.

Otras voces opositoras replicaron el ataque, buscando generar controversia en torno a un joven que, hasta hace días, era prácticamente desconocido para la mayoría de los argentinos.La exposición de Bruno Solari genera indignación entre quienes valoran su reserva.

El timing, inmediatamente después del duelo familiar, y la virulencia de algunos comentarios revelan más sobre la polarización que sobre la realidad del joven.

Bruno no es un personaje público ni busca serlo. Trabaja, se forma en política por convicción, dona su sueldo y sigue manteniendo la humildad que caracterizó a su familia. Intentar “ensuciarlo” con un empleo formal y transparente dice más de quienes lo atacan que de él mismo.

En un país donde se exige transparencia a todos, vale recordar que Bruno Solari no oculta nada: trabaja, dona y elige la sencillez.

El verdadero escándalo no está en su sueldo, sino en la necesidad de algunos de manchar la imagen de un joven que solo quiere transitar su duelo en paz.

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