Ariana Grande presentó una demanda este lunes en California contra los hackers que, según alega, robaron cuentas digitales de fotógrafos y productores con los que trabaja. El material filtrado incluye fotos, videos privados y música inédita.
De acuerdo con la denuncia, la estrella del pop afirma que no se trató de un incidente aislado. Asegura haber sido blanco de ciberataques a lo largo de su carrera, incluso recientemente.
El contenido robado comprendía canciones inéditas, fotografías y grabaciones de audio y video relacionadas con su proceso creativo, material que nunca estuvo destinado al consumo público.
Grande sostiene que los supuestos hackers vendieron sus datos personales y el contenido en la dark web por “sumas significativas de dinero”, lo que le provocó un “daño sustancial e irreparable”.
La demanda está dirigida contra unas 100 personas no identificadas: los supuestos hackers, quienes ayudaron a distribuir el material robado y aquellos que lo ofrecieron o compraron.
La cantante pide al juez que detenga el robo y la distribución del contenido, y envía una clara advertencia: los artistas merecen controlar cuándo y cómo se publica su trabajo. Robarlo y filtrarlo viola tanto su privacidad como sus derechos creativos. La acción legal busca identificar a los responsables y frenar la circulación del material robado.