La Tecla Mar del Plata
Todos los derechos reservados
Hace más de ocho meses se instalaron sobre dos de las principales arterias de Mar del Plata las famosas “barreras de seguridad”. Una en la intersección de avenida Colón y Mitre y otra en Juan B. Justo y Cerrito. Lo que comenzó como una promesa de innovación tecnológica y mayor control en la vía pública terminó convertido en un negocio de publicidad con resultados nulos en materia de seguridad.
A comienzos de enero, el secretario de Seguridad, Rodrigo Goncalvez, presentó estas estructuras como una herramienta para prevenir delitos y ordenar el tránsito en sectores clave de la ciudad. “Se trata de una barrera en Colón y Mitre, estratégicamente importante para trabajar en la prevención y poder combatir diferentes eventualidades delictivas y contravencionales”, aseguró durante el anuncio oficial.
Además, prometió que las barreras estarían equipadas con cámaras de seguridad conectadas al COM (Centro de Operaciones y Monitoreo) y dotadas de inteligencia artificial. “Estas cámaras cuentan con elementos de inteligencia artificial para una identificación más exhaustiva de motos, otros vehículos y personas”, afirmó Goncalvez.
Sin embargo, ocho meses después, lo único que parece funcionar con regularidad es el espacio destinado a la pauta publicitaria. La herramienta central del proyecto, las cámaras con inteligencia artificial, sigue sin aparecer, mientras las pantallas LED continúan exhibiendo anuncios comerciales.
La creciente presencia de caravanas de motocicletas realizando carreras y provocando explosiones con los tubos de escape fue una de las razones por las que se instalaron estas barreras. Sin embargo, la situación motivó la reacción de la oposición, que el 31 de julio presentó un proyecto de ordenanza para crear una línea telefónica o un canal de WhatsApp destinado a denunciar las caravanas de motocicletas que circulan por las avenidas donde fueron colocadas estas estructuras.
La única mejora visible fue en el mantenimiento. Durante los primeros meses, la estructura ubicada en Juan B. Justo y Cerrito sufrían fallas frecuentes. Ante lluvias intensas, la pantalla comenzaba a funcionar de manera irregular hasta apagarse por completo.
La gestión interina de Agustín Neme, que intenta construir respaldo vecinal a partir de políticas de seguridad y limpieza urbana, deberá explicar por qué una de sus medidas más promocionadas terminó reducida a dos carteles LED que recuerdan, todos los días, una promesa que nunca se cumplió.