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19 de agosto de 2026
MECANISMO

El método del pitufeo: las maniobras para concretar una maniobra de lavado de $27 mil millones

La investigación judicial reconstruyó una maniobra de lavado que habría utilizado a personas en situación de vulnerabilidad para abrir cuentas bancarias y billeteras virtuales. En términos prácticos, el mecanismo dificultaba la trazabilidad del dinero.

El método del pitufeo: las maniobras para concretar una maniobra de lavado de $27 mil millones
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La investigación judicial reconstruyó una presunta maniobra de lavado que habría utilizado a personas en situación de vulnerabilidad para abrir cuentas bancarias y billeteras virtuales. Una funcionaria vinculada al Patronato de Liberados habría captado a las víctimas mediante una oferta de $80 mil a cambio de entregar sus datos, fotografiarse y someterse a un escaneo biométrico del iris.

La causa, que investiga una presunta estructura dedicada al lavado de dinero por una suma que ascendería a miles de millones de pesos, tiene como uno de sus puntos centrales el mecanismo utilizado para conseguir las identidades con las que luego se realizaban las operaciones financieras.

Según la hipótesis de la fiscalía, entre fines de 2023 y agosto de 2024 la funcionaria habría aprovechado su posición y el vínculo institucional con personas bajo la órbita del Patronato de Liberados para identificar a individuos con graves dificultades económicas.

La propuesta que recibían era directa: $80 mil a cambio de entregar su documento, permitir que les tomaran fotografías y someterse a un supuesto procedimiento de “escaneo del ojo”.

Pero, de acuerdo con la investigación, detrás de esa actividad se escondía la obtención de información personal y biométrica que posteriormente era utilizada para abrir cuentas a nombre de terceros.

Del escaneo del iris a las billeteras virtuales

Las personas captadas eran citadas en un bar ubicado en la zona de 7 y 56, en La Plata. Allí, según la acusación, se utilizaban teléfonos celulares para fotografiar sus rostros y documentos y obtener sus datos biométricos mediante el escaneo del iris.

Con esa información se habrían creado cuentas bancarias y billeteras virtuales en plataformas como Ualá, Mercado Pago y PayPal.

Las víctimas figuraban formalmente como titulares de las cuentas, pero no tenían el control efectivo sobre ellas. De acuerdo con los investigadores, los teléfonos, correos electrónicos, dispositivos y claves de acceso quedaban en manos de integrantes de la organización.

De esa manera, quienes habían entregado sus datos por dinero se convertían en las denominadas “mulas financieras”: personas cuyas identidades eran utilizadas para canalizar fondos sin que fueran, al menos formalmente, sus verdaderos beneficiarios.

Una de las operatorias reconstruidas por los investigadores habría registrado movimientos por $172.242.946,68 durante aproximadamente un año.

El segundo paso: mover rápidamente el dinero

La apertura de las cuentas era apenas el primer eslabón del circuito. Según la investigación, una segunda etapa estaba a cargo de Mauro Perrotta, quien también fue detenido.

Perrotta y otros integrantes de la presunta organización habrían quedado a cargo de administrar las cuentas abiertas a nombre de las víctimas y vincularlas con dispositivos controlados por la estructura.

Las cuentas recibían transferencias de manera constante y, poco después, los fondos eran retirados o enviados hacia otras plataformas.

La investigación sostiene que el dinero circulaba por billeteras virtuales, terminales de pago, operaciones financieras presentadas como supuestos arbitrajes y operaciones con criptoactivos. El objetivo habría sido multiplicar los movimientos y alejar progresivamente los fondos de su origen.

En términos financieros, el mecanismo buscaba dificultar la trazabilidad del dinero y separar a quienes generaban o aportaban los fondos de quienes finalmente podían disponer de ellos.

El “pitufeo” para fragmentar los fondos

Una de las herramientas que aparecen en la investigación es el denominado “smurfing” o “pitufeo”. Se trata de una modalidad de lavado en la que una suma importante de dinero se divide y se distribuye entre numerosas cuentas y operaciones de menor volumen para dificultar su detección.

En este caso, las personas vulnerables utilizadas como titulares de las cuentas habrían constituido uno de los extremos del circuito. Del otro lado se encontraban quienes, según la acusación, tenían a su cargo mover, transformar y finalmente reinsertar los fondos en el sistema financiero.

Entre los nombres señalados por los investigadores en esa etapa aparecen Juan Ignacio Campoli Sillero, Catriel Taubenschlag, Cristian Alejandro Scigliano e Ignacio Leonel Marchioni.

La fiscalía les atribuye conocimientos y capacidades técnicas que, según la hipótesis investigativa, habrían permitido desarrollar las operaciones financieras necesarias para darle apariencia lícita a fondos cuyo origen se buscaba ocultar.

El casino clandestino como “licuadora”

La investigación también apunta a un casino online ilegal que habría cumplido un papel clave en el circuito. De acuerdo con la hipótesis fiscal, parte del dinero que ingresaba a las cuentas de las denominadas “mulas” era enviado al casino, donde los fondos podían convertirse en supuestos créditos de juego y posteriormente regresar como aparentes ganancias.

El mecanismo habría permitido generar una explicación formal para movimientos de dinero que originalmente no tenían relación con una actividad lícita.

Por eso, para los investigadores, el casino habría funcionado como una suerte de “licuadora” financiera: un punto intermedio destinado a transformar la apariencia del dinero y dificultar la reconstrucción de su verdadero origen.

Uno de los datos que llamó la atención de los detectives fue que uno de los teléfonos atribuidos a Perrotta aparecía registrado en la aplicación Truecaller con el nombre “CASINO24HS”.

Para la fiscalía, ese registro podría adquirir relevancia dentro del conjunto de elementos que buscan determinar qué función cumplía cada integrante de la estructura.

Un posible vínculo con otras investigaciones financieras

El expediente también puso bajo la lupa a Marchioni, cuyos movimientos financieros ya habían sido analizados en otra investigación relacionada con el circuito de Sur Finanzas y operaciones vinculadas con plataformas financieras y criptoactivos.

En ese expediente aparece además el nombre de Elian Peinado, sobre quien la fiscalía investiga un posible rol en operaciones de lavado mediante criptomonedas.

Por ahora, el vínculo entre ambas investigaciones debe ser determinado judicialmente. Una de las preguntas que buscan responder los investigadores es si se trata de estructuras independientes que utilizaron a un mismo operador financiero o si existe un circuito de fondos que conecta las distintas causas.

Para avanzar sobre esa hipótesis, los investigadores analizan cuentas bancarias, billeteras virtuales, dispositivos electrónicos, transferencias y los posibles beneficiarios finales de las operaciones.

La causa también incorporó movimientos migratorios de algunos de los imputados. Entre ellos, los investigadores detectaron que Perrotta y Taubenschlag permanecieron simultáneamente en Estados Unidos durante aproximadamente ocho días.

Todos estos elementos forman parte de una investigación que busca reconstruir una estructura con distintos niveles: en la base, personas vulnerables cuya identidad habría sido utilizada para abrir cuentas; en una instancia intermedia, operadores encargados de administrar y mover el dinero; y, en el extremo financiero, quienes habrían participado de las operaciones destinadas a fragmentar, transformar y finalmente ocultar el origen de los fondos.

La hipótesis deberá ser ahora acreditada en sede judicial, pero el mecanismo investigado muestra cómo una propuesta de dinero rápido, un documento y datos biométricos podían convertirse en la puerta de entrada a un circuito financiero mucho más amplio.
 

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