La Tecla Mar del Plata
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La Obra Asistencial Mutual de los Trabajadores Municipales (OAM) atraviesa una nueva etapa signada por la transición y la incertidumbre. La desvinculación del Grupo ROISA y la dimisión del Consejo Directivo dejaron a la entidad bajo la conducción de la Junta Fiscalizadora, que deberá encaminar el funcionamiento de la mutual hasta las elecciones previstas para el próximo 15 de septiembre.
“Actualmente la Junta Fiscalizadora se encuentra a cargo con el asesoramiento del Dr. Rubén Pili, luego de la dimisión del Consejo Directivo”, señalaron desde la entidad. En ese escenario, el principal objetivo pasa por sostener las prestaciones, revisar la situación administrativa y tratar de recuperar progresivamente los estándares de atención que OAM tenía antes del desembarco de ROISA.
El nombre de Pili no es nuevo para la mutual. El médico ya estuvo al frente de OAM y volvió a aparecer en escena en medio de la transición que atraviesa la institución. Sin embargo, según pudo saber este medio, no asumiría como presidente, sino que su participación estaría vinculada al acompañamiento y asesoramiento durante este período.
La elección del 15 de septiembre aparece así como el próximo punto de definición. Ese día, los afiliados deberán elegir a la nueva conducción de una entidad que llega a las urnas después de atravesar meses de fuertes cuestionamientos, reclamos por las prestaciones y dudas sobre el esquema de gestión implementado durante el vínculo con el grupo empresario.
La salida de ROISA tampoco significa que los problemas hayan quedado atrás. Por estas horas se trabaja para evitar que se interrumpan las prestaciones y se mantiene de manera provisoria el uso de la aplicación para determinadas gestiones, mientras se intenta normalizar la atención personalizada.
Al mismo tiempo, la Junta Fiscalizadora comenzó a revisar documentación y distintos aspectos de la gestión anterior. En ese proceso aparecen las responsabilidades cruzadas entre el Grupo ROISA y el ex presidente de OAM, César Elbaum, cuya conducción estuvo al frente del convenio que vinculó a la mutual con DoctoRed, empresa perteneciente al grupo empresario.
El acuerdo había sido presentado en marzo de 2026 como una herramienta para absorber deudas, ordenar las cuentas y modernizar el funcionamiento de la entidad. Entre otras medidas, contemplaba la incorporación de servicios de telemedicina y una aplicación móvil. Sin embargo, desde el comienzo estuvo acompañado por cuestionamientos de sectores de afiliados, que objetaron que la operación se hubiera implementado sin una convocatoria a una asamblea de socios.
Con el paso de los meses, las críticas se trasladaron al funcionamiento cotidiano de la mutual. Afiliados denunciaron dificultades para acceder a determinadas prestaciones, demoras en autorizaciones médicas, reducción o cierre de atención en algunas oficinas y fallas recurrentes en los sistemas digitales.
También aparecieron cuestionamientos por rechazos de prestaciones que, según advierten algunos afiliados, podrían derivar en presentaciones judiciales individuales mediante recursos de amparo. De avanzar por esa vía, OAM podría enfrentar un nuevo frente de conflicto, con potencial impacto sobre sus cuentas.
Pero el deterioro del funcionamiento tampoco quedó circunscripto a la atención médica. Uno de los problemas que permanece sin solución es el suministro de gas en el edificio de OAM y en el Instituto Yumbel. La situación expone que la transición no se limita a resolver cuestiones institucionales, sino que todavía persisten inconvenientes concretos que afectan el funcionamiento cotidiano.
Otro de los puntos bajo análisis es el volumen de recursos involucrados en el esquema de gestión con el grupo empresario, estimado por algunos actores internos en más de 700 millones de pesos, aunque no existen precisiones públicas unificadas sobre los términos económicos del convenio.
Ahora, con ROISA fuera de escena y el Consejo Directivo dimitido, la Junta Fiscalizadora tiene por delante una tarea que excede la administración transitoria. Deberá sostener el funcionamiento de la mutual, revisar lo ocurrido durante la gestión anterior y preparar el terreno para que los afiliados definan el próximo rumbo institucional.
La elección de septiembre será, en ese sentido, mucho más que un recambio de autoridades. Será el momento en que los afiliados deberán decidir qué modelo de conducción quieren para una entidad que busca dejar atrás una etapa de conflicto, mientras todavía persisten interrogantes sobre su situación administrativa, económica y prestacional.
Hasta entonces, OAM transita un período de incertidumbre en el que la Junta Fiscalizadora, con el acompañamiento de Pili, deberá garantizar la continuidad de la institución. El desafío inmediato será llegar al 15 de septiembre con las prestaciones en funcionamiento y con un panorama más claro sobre las cuentas, las responsabilidades y el futuro de la mutual.