Un nuevo cambio de nombres volvió a sacudir a la conducción de la Policía bonaerense en Mar del Plata. El comisario mayor Valerio Gallo fue designado al frente de la Jefatura Departamental en reemplazo de Cristian Fontana y tendrá por delante una tarea que excede el habitual recambio de autoridades: desembarca en una estructura que acumula modificaciones en su conducción y en una ciudad donde la inseguridad volvió a ganar terreno en la agenda pública.
Gallo cuenta con 32 años de servicio dentro de la Policía bonaerense y llega desde Pinamar, donde se desempeñaba como jefe de la Policía Comunal. Su trayectoria incluye el paso por diferentes dependencias de la Provincia y una experiencia prolongada al frente de una comisaría del distrito vecino, una función que ocupó durante casi cinco años y que le permitió sumar antecedentes en la conducción territorial de fuerzas policiales.
El Ministerio de Seguridad bonaerense resolvió su llegada a Mar del Plata y el anuncio fue realizado por el subsecretario de Control y Fiscalización Policial, Andrés Escudero. El movimiento se produjo con la salida de Fontana y vuelve a modificar la cabeza de la Departamental, un área clave para la coordinación de la respuesta policial en General Pueyrredon.
La designación, sin embargo, también expone un problema que viene acompañando a la estructura desde hace tiempo: la falta de continuidad. Gallo se convierte en el cuarto jefe departamental en poco más de 24 meses. Desde la detención de José Segovia, en 2024, la conducción de la Policía local atravesó una sucesión de nombres sin que lograra consolidarse una etapa prolongada al frente de la fuerza.
En ese contexto, el desafío para el nuevo jefe no será únicamente acomodarse detrás del escritorio. Mar del Plata atraviesa un escenario marcado por robos, episodios violentos y una creciente inquietud entre comerciantes, empresarios y vecinos, que volvieron a colocar la cuestión de la seguridad entre las principales preocupaciones de la ciudad.
Según trascendió, una de las líneas que buscará profundizar durante su gestión estará vinculada con el avance de las investigaciones sobre los mercados criminales y las distintas organizaciones que operan detrás de delitos que tienen impacto cotidiano en los barrios. El desafío será traducir esa estrategia en resultados concretos en un distrito de gran extensión y complejidad.
El desembarco de Gallo llega, además, en un momento en el que la seguridad se convirtió nuevamente en un terreno de disputa política. Mientras se multiplican los reclamos por los hechos delictivos, cada cambio en la cúpula policial es leído también como una señal sobre la respuesta que intenta dar la Provincia.
Con más de tres décadas dentro de la Bonaerense, el nuevo jefe de la Departamental tendrá ahora su prueba más exigente. La experiencia acumulada y su paso por Pinamar forman parte de la carta de presentación. Pero en Mar del Plata, donde la sucesión de jefes se volvió una constante, el desafío será bastante más ambicioso: recuperar estabilidad en la conducción y mostrar resultados en una de las áreas más sensibles de la agenda local.