La Tecla Mar del Plata
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Una investigación judicial busca determinar cómo habría funcionado una presunta organización que habría movilizado más de $27.149 millones y cuyos fondos podrían estar vinculados, según la hipótesis de la pesquisa, principalmente con el juego online ilegal y los casinos clandestinos.
La causa habría permitido reconstruir, al menos de manera preliminar, una estructura con distintos niveles y funciones. El circuito comenzaría con la captación de personas en situación de vulnerabilidad, continuaría con la apertura de cuentas y billeteras virtuales a su nombre y terminaría, presuntamente, en un entramado financiero destinado a recibir, dispersar y transformar el dinero.
En el primer eslabón de esa cadena aparecería Albertina Mangini, señalada como la primera implicada en la maniobra investigada.
De acuerdo con la hipótesis fiscal, la funcionaria habría aprovechado su vínculo laboral con el Patronato de Liberados para captar a personas en situación de vulnerabilidad económica o bajo tutela judicial. A cambio de dinero, habría obtenido documentación, fotografías y datos biométricos que, posteriormente, habrían permitido abrir cuentas y billeteras virtuales a nombre de esas personas.
Así, quienes entregaban sus datos habrían quedado formalmente como titulares de las cuentas, aunque el control efectivo de teléfonos, correos electrónicos, dispositivos y claves habría permanecido en manos de otros integrantes de la presunta estructura.
Esas cuentas habrían funcionado como una primera estación dentro del circuito. El dinero habría ingresado allí y, posteriormente, habría sido transferido hacia otros niveles de la organización, en una cadena que la Justicia intenta reconstruir. Y en ese recorrido aparecería la conexión con Mar del Plata.
La conexión marplatense
Uno de los nombres que surgiría en ese capítulo sería el de Mauro Perrotta, a quien la investigación ubicaría en un lugar central dentro del funcionamiento operativo de la presunta organización.
Su intervención habría comenzado una vez obtenidos los datos de las personas captadas y abiertas las cuentas a su nombre. Según la pesquisa, Perrotta habría tenido bajo su control teléfonos, dispositivos, correos electrónicos y accesos necesarios para administrar esas billeteras virtuales y ejecutar las operaciones.
Su papel, de acuerdo con esa reconstrucción, habría sido el de un nodo operativo entre el primer eslabón de la cadena y el tramo financiero posterior. Es decir, habría administrado las cuentas que recibían los fondos y habría realizado las transferencias necesarias para que el dinero continuara su recorrido.
La presencia de Perrotta en Mar del Plata también tendría un costado empresarial. El investigado estaría vinculado a la cadena de gimnasios Red Line, con actividad en la ciudad, aunque la hipótesis fiscal buscaría ubicarlo en un rol que iría mucho más allá de esa actividad.
Pero el recorrido de los fondos habría llevado la investigación hacia otro nombre: Ignacio Leonel Marchioni.
Marchioni aparecería, según la pesquisa, como una de las piezas centrales del denominado nivel financiero de la presunta estructura. Sobre una cuenta vinculada a él, los investigadores habrían detectado movimientos por más de $27.149 millones, con créditos superiores a los $13.574 millones y débitos por una cifra prácticamente idéntica.
La escasa diferencia entre los ingresos y los egresos habría despertado la atención de los investigadores, que analizarían si la cuenta habría funcionado como una suerte de canal de paso dentro de la maniobra. Un “pasamanos” de fondos que permitiría trasladar grandes sumas a través de múltiples operaciones.
Marchioni integraría así un escalón diferente al que habría ocupado Perrotta. Mientras el empresario marplatense habría quedado señalado en la administración y operación de las cuentas abiertas a nombre de terceros, Marchioni aparecería en el tramo financiero posterior, donde el dinero habría sido recibido, redistribuido y eventualmente transformado a través de distintas herramientas financieras.
Y en ese mismo nivel surgiría el nombre de Catriel Taubenschlag. Según la investigación, Taubenschlag integraría junto a Marchioni, Juan Ignacio Campoli Sillero y Cristian Alejandro Scigliano el grupo que habría conformado el tramo financiero de la presunta organización. La pesquisa habría detectado incluso transferencias directas entre Marchioni y Taubenschlag, movimientos que formarían parte de la reconstrucción judicial sobre el recorrido del dinero.
Su vínculo con Mar del Plata tendría, sin embargo, otro origen. Taubenschlag sería novio de Florencia Miconi, empresaria vinculada al sector de la construcción en la ciudad, lo que sumaría un nuevo hilo local dentro de una investigación que habría comenzado fuera de Mar del Plata.
De esta manera, la ciudad aparecería conectada con la causa a través de protagonistas que habrían ocupado lugares diferentes dentro de la presunta estructura.
Una causa que habría comenzado con la presunta captación de personas vulnerables y que ahora busca seguir el recorrido de millones de pesos a través de cuentas, billeteras virtuales y operaciones financieras.
En ese mapa, Mar del Plata también tendría sus propios nombres. Y, según la hipótesis de la investigación, Perrotta, Marchioni y Taubenschlag habrían aparecido en distintos puntos de una misma trama, con roles diferentes dentro de un circuito que la Justicia todavía intenta terminar de reconstruir.