La discusión sobre el futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) empieza a proyectarse sobre el mapa político de General Pueyrredon. A medida que se acerca 2027, los distintos espacios deberán resolver cómo elegir a sus candidatos para una intendencia que tendrá una particularidad: Guillermo Montenegro, que gobernó desde 2019 y fue reelegido en 2023, ya no aparece como una opción para buscar otro mandato consecutivo bajo las reglas vigentes. En ese escenario, el oficialismo deberá ordenar la sucesión, mientras que la oposición buscará construir una alternativa competitiva.
En el espacio que hoy conduce el Municipio aparecen distintos nombres con aspiraciones y recorridos propios. Fernando Muro, referente del PRO, se perfila como una de las opciones del oficialismo; el radicalismo podría impulsar a Maximiliano Abad, mientras que Alejandro Carrancio representa al sector libertario. La relación entre el PRO y La Libertad Avanza será determinante para definir si sostienen el acuerdo electoral que ensayaron en 2025 o si cada fuerza busca posicionar un candidato propio.
En la oposición, en tanto, Gustavo Pulti con el kicillofismo, Fernanda Raverta por lado kirchnerista y Juan Manuel Cheppi con el massismo, representan construcciones diferentes dentro del peronismo y sus aliados.
Los antecedentes muestran que las primarias pueden funcionar como una herramienta para resolver esas disputas. En 2019, Montenegro se impuso en la interna de Juntos por el Cambio frente a la radical Vilma Baragiola, con 83.118 votos (21,57%) contra 57.238 (14,87%). En aquella PASO, Raverta fue la más votada individualmente, con 111.491 sufragios (28,95%), mientras que Pulti reunió 70.480 (18,30%) por Acción Marplatense. En las generales, Montenegro ganó la intendencia con 168.385 votos (40,23%), frente a los 158.673 (37,91%) de Raverta y los 46.176 (11,03%) de Pulti. La diferencia entre los dos primeros fue de menos de 10.000 votos, una muestra de la competitividad que tuvo aquella elección.
Cuatro años después, en 2023, Montenegro volvió a competir contra Raverta, pero, a diferencia de 2019, la oposición llegó unificada a las PASO bajo el frente Encuentro Marplatense, que reunió a la dirigente de La Cámpora y a Pulti. En las primarias, el intendente obtuvo 139.798 votos (40,08%), Raverta alcanzó 109.763 (31,47%) y Rolando Demaio consiguió 75.244 (21,57%), en una elección que mostró la irrupción de La Libertad Avanza en el distrito. En las generales, Montenegro fue reelegido con 161.375 votos (41,20%), frente a los 141.788 (36,20%) de Encuentro Marplatense, mientras que Demaio obtuvo 75.696 sufragios (19,33%).
La elección de 2025 dejó otro antecedente para los armados que vendrían y en que no hubo Paso. El PRO y La Libertad Avanza sellaron una alianza y llevaron a Fernando Muro como primer candidato a concejal, mientras que el radicalismo compitió por separado con Nuevos Aires. La fragmentación también atravesó al peronismo: aunque hubo una lista de unidad provincial bajo el sello Fuerza Patria, en General Pueyrredon Pulti compitió por fuera de esa nómina, desde Acción Marplatense, en un armado vinculado al kicillofismo. En la categoría local, la lista de Muro consiguió 127.299 votos (38,14%); Fuerza Patria, encabezada por Mariana Cuesta, obtuvo 68.210 (20,44%); Acción Marplatense, con Pulti, reunió 64.086 (19,20%); y Nuevos Aires alcanzó 48.782 (14,62%).
Mientras, Montenegro y Raverta volvieron a enfrentarse, esta vez en la elección para el Senado bonaerense por la Quinta Sección Electoral. En General Pueyrredon, La Libertad Avanza obtuvo 140.729 votos (52,10%), frente a los 99.560 (36,86%) de Fuerza Patria. El resultado volvió a mostrar la ventaja electoral de Montenegro en el distrito, pero también una diferencia entre las preferencias para la categoría seccional y las listas locales: el oficialismo libertario consiguió un porcentaje considerablemente menor para el Concejo Deliberante, mientras que la nómina de Fuerza Patria quedó por debajo del desempeño de Raverta. La distancia entre ambas categorías reflejó, además, el peso del corte de boleta y la capacidad de los espacios locales para conservar una porción propia del electorado.
De cara a 2027, la continuidad de las PASO podría ofrecer un mecanismo para medir fuerzas y definir candidaturas sin romper necesariamente los frentes. Su eliminación, en cambio, trasladaría buena parte de la disputa a las negociaciones entre las conducciones partidarias, con el riesgo de que los sectores que no encuentren lugar en una lista decidan competir por afuera. La experiencia reciente muestra que los acuerdos provinciales y nacionales no siempre se replican en el plano municipal y que las alianzas pueden cambiar de una elección a otra. Con la sucesión de Montenegro como telón de fondo, la incógnita no pasa solamente por quiénes competirán por la intendencia, sino también por cómo se resolverán las diferencias dentro de cada espacio.