La Tecla Mar del Plata
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A lo largo de enero y febrero se sostuvo un flujo constante de visitantes, favorecido por promociones y facilidades de pago, aunque con un turista más cuidadoso a la hora de gastar. Si bien el desembolso diario fue mayor en términos nominales, el consumo se concentró en experiencias puntuales —salidas gastronómicas, excursiones o espectáculos— y se recortaron gastos secundarios.
La cantidad de personas que viajaron en toda la temporada creció 9,5% frente a la temporada 2025, mientras que el gasto total real aumentó 4,5%, impulsado específicamente por la mayor cantidad de personas que pernoctaron al menos una noche fuera de su ciudad.
En cambio, el gasto diario por turista alcanzó los $97.101, resultando nominalmente mayor al año pasado (+28,2%), pero 3,3% menor cuando se quita el impacto de la inflación (a precios reales).
Entre los problemas del sector, este año aparecieron la rentabilidad ajustada, la competencia informal y la dependencia del clima y la agenda, factores que propiciaron una temporada más volátil y que obligó a prestadores a flexibilidad sus planificaciones.
En la Provincia de Buenos Aires, la Costa Atlántica volvió a ser el principal imán turístico. Localidades como Mar del Plata y Pinamar mostraron un repunte hacia la segunda mitad del verano, con picos de ocupación durante el fin de semana de Carnaval, aunque con visitantes que midieron más cada gasto.
El movimiento también se sintió en destinos de cercanía del interior bonaerense, donde escapadas breves ganaron protagonismo. Ciudades como Tandil o Tigre sostuvieron un flujo constante de visitantes, confirmando que, ante un contexto económico más exigente, muchos eligieron viajar igual, pero por menos días y con planes más acotados.