La Tecla Mar del Plata
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Como es habitual, abril llegó con la rendición de cuentas bajo el brazo y el relato del orden fiscal chocó contra los números. El balance del Ejecutivo será ahora analizado por el Concejo Deliberante en un debate que, más allá de los números, tiene mucho de político.
Mientras el gobierno de Javier Milei hace del “déficit cero” una bandera, en General Pueyrredon la Rendición de Cuentas 2025 expone un escenario muy distinto: el Municipio cerró el ejercicio con un rojo de $7.437 millones, un 155% más que en 2024.
El contraste es aún más marcado si se observa la administración central, donde el déficit trepa a $10.286 millones. Lejos de alinearse con el discurso libertario que el oficialismo local acompaña en lo político, los números muestran que el “Modelo Mar del Plata” no logra equilibrar sus cuentas.
La explicación oficial apunta a factores externos, principalmente la caída de transferencias de Nación y Provincia. Según el informe de Contaduría, el desfasaje en esos envíos superó los $14.000 millones, producto de recortes que afectaron tanto partidas corrientes como de capital. Sin embargo, el desequilibrio también refleja una dinámica propia: los gastos crecieron por encima de los ingresos y el municipio pasó de tener ahorro corriente positivo en 2024 a un saldo negativo en 2025.
En ese marco, la rendición que ya ingresó al Concejo Deliberante abre un debate inevitablemente político. Es que más allá de la mayoría oficialista que garantiza su aprobación, el dato de fondo incomoda: el mismo gobierno que reivindica el "orden" de las cuentas y el ajuste a nivel nacional no logra replicar ese orden en su propia gestión.
El informe técnico es claro. Durante 2025, los recursos quedaron un 7% por debajo de lo presupuestado, mientras que los gastos superaron lo previsto. A eso se sumó una fuerte caída en ingresos tributarios y no tributarios, con desplomes en conceptos clave como Ingresos Brutos, patentes, tasas municipales y transferencias específicas.
En paralelo, la Contaduría dejó asentadas observaciones por partidas ejecutadas sin crédito suficiente, en el marco de lo establecido por el RAFAM. “Las transgresiones derivadas del incumplimiento” de los artículos 40 y 41 quedaron registradas, lo que obligará al Ejecutivo a presentar justificaciones ante los organismos de control.
El escenario se completa con un dato estructural: el municipio ya no logra sostener su funcionamiento con recursos corrientes. El paso de ahorro positivo a negativo marca un deterioro en la capacidad operativa, en un contexto donde los gastos —sobre todo en salarios y funcionamiento— avanzan más rápido que los ingresos.
Pese a ese cuadro, desde el área económica destacaron ingresos por más de $1.300 millones provenientes de inversiones financieras temporarias. Un alivio menor frente a un déficit que sigue ampliándose.
Ahora, la discusión pasará por el recinto del HCD, aunque la última palabra la tendrá el Tribunal de Cuentas bonaerense. Mientras tanto, el cierre de 2025 deja un dato político difícil de esquivar: el déficit cero, al menos en Mar del Plata, sigue siendo más consigna que realidad.