La Tecla Mar del Plata
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Al igual que en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), las elecciones de octubre reafirmaron la polarización.
Si bien la brecha se redujo considerablemente respecto de las elecciones de agosto, la fórmula del Frente de Todos, conformada por Alberto Fernández y Cristina Fernández, se impuso ante Mauricio Macri, que aspiraba a una reelección acompañado por Miguel Angel Pichetto.
La diferencia fue del 8% y le dio la victoria al binomio opositor, que se impuso en 18 de las 23 provincias. Mientras que Juntos por el Cambio consiguió los triunfos en Córdoba, Mendoza, San Luis y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA); y una diferencia mínima en Santa Fe y Entre Ríos. Varias de ellas las había relegado en agosto.
De esta forma, el mapa argentino pierde los territorios amarillos que había cosechado en las elecciones del 2015, que son reemplazados por celestes, donde el peronismo se impuso con amplia ventaja.
El mayor triunfo del Frente de Todos se dio en Santiago del Estero, donde la brecha superó los 50 puntos porcentuales. También holgados fueron en Formosa, Santa Cruz y Tierra del Fuego, donde pasaron los 30. En Chaco, Catamarca, Tucumán, Misiones, Río Negro y Chubut, la diferencia entre los dos binomios fue de más de 20 puntos. En tanto en Salta, La Pampa, Neuquén y San Juan, el peronismo superó los 10. Y las provincias donde las diferencias estuvieron más acotadas pero dieron también favorables a los Fernández fueron Jujuy, Corrientes y La Rioja.
Así, el Frente de Todos se impuso en las elecciones ante un Mauricio Macri que no logró la ansiada meta de ser el primer Presidente no peronista desde 1983 hasta hoy en alcanzar la renovación de su mandato.