El ejido urbano, una cuenta pendiente de la política
La actualización de los límites del trazado de la ciudad fue motivo de propuestas y proyectos truncos. La carencia estadísticas, el transporte y los servicios, las áreas dónde impacta.
Compartir
En la comparativa entre el censo de 1980 y el de 2022, los números indican que en General Pueyrredon hay 250.000 personas más que al inicio de la democracia. Además de cantidad de gente, la ciudad se extendió en el territorio, al punto que prácticamente no hay zonas deshabitadas hasta el límite de General Alvarado (sur) y Mar Chiquita (norte). El crecimiento también se dio hacia el oeste, dónde se encuentran muchos de los barrios más urgidos de la comuna.
Sin embargo, dicho crecimiento no fue acompañado por la normativa. Un ejemplo paradigmático sería el Código de Ordenamiento Territorial (C.O.T.), cuya antiguedad es evocada de forma habitual en el Concejo Deliberante aunque sin avances en su reforma. En relación a este tema, aparece la desactualización del ejido urbano, es decir, los límites dentro de la comuna. Los mismos se constituyen por el Arroyo La Tapera hasta la intersección con calle sin nombre, continuando por la Av. Juan B. Justo hasta la Av. Tetamanti y desde allí por la Av. Mario Bravo.
De allí en más, el espacio se caracteriza por la pérdida de los servicios (gas de red, cloacas, etc), la falta de inclusión en las estadísticas oficiales o el cambio de precio en el servicio de transporte público. Como se ve en el mapa, la porción de comuna fuera del ejido urbano es grande y contiene zonas densamente pobladas, como la de los barrios del sur.
La falta de indicadores territoriales, a su vez, vuelvan a las áreas propensas a conflictos vinculados a la tierra, ya sea tomas o la especulación inmobiliaria.
En el Concejo Deliberante hay un proyecto del año 2021 que propone la creación de una Mesa de Trabajo para el estudio y actualización del ejido urbano que sin embargo no registra avances desde su ingreso.