Consorcio Portuario: entre la continuidad del directorio y la interrogante de Felizia
La mesa directiva del ente ya había sido ratificada hasta el 2026. Por su parte, el destino de la presidencia forma parte del esquema de reordenamientos de lugares en territorio bonaerense. El actual director, sin un lugar asegurado. Los debes de un ente clave para la ciudad y los proyectos por venir.

La pesca y las áreas relacionadas están teñidas por la indefinición en los primeros compases del nuevo ciclo. A 9 días de la asunción de Javier Milei aún no de conce el nombre de la autoridad pertinente que estaría bajo el manto de Bioeconomía. A la incertidumbre nacional se le suma el final abierto de la Provincia de quién dependen los consorcios portuarios bonaerense.
Gabriel Felizia, ex-asesor del Concejo Deliberante y parte del esquema que responde Fernanda Raverta, continúa por estas horas como titular del ente portuario. No obstante, la permanencia del sucesor de Matías Merlini no está cerrada. El Consorcio es una de las tantas dependencias bonaerenses que funciona como pieza dentro del reordenamiento del peronismo-kirchnerismo bajo el ala de Axel Kicillof.
Más allá de Felizia, quien si está confirmado es el directorio, que en febrero de este año fue ratificado hasta el 2026: Pablo Trueba, en representación del Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE); Hernán Chale, por el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (SUPARA); Fernando Rivera, por la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CAIPA); Miguel Sánchez, de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN); Sebastián Agliano, de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera; María del Carmen Suárez, de la Cámara de Permisionarios del Nuevo Centro Comercial de Mar del Plata; Ignacio Ameztoy, del Centro de Despachantes de Aduana de la República Argentina; y Eduardo Mayer de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP).
Desafíos de una entidad bajo la lupa
El Consorcio, responsable de las cuestiones estructurales del puerto tiene como una deuda central el desguace de buques inactivos. La política de incentivos a los armadores sancionada en el 2021 no surtió efectos mientras que el contrato con la Armada Argentina para el uso del varadero de la Base Naval computó a favor solo dos naves en el periodo de un año y tres meses.
La construcción del Espigón 9, por su parte, forma parte de las idas y vueltas de la gestión que fueron desde el anuncio de Raverta y Guzmán en enero del 2021, a la afirmación de Felizia de que nunca recibieron partidas por parte de ANSES a la declinación de fondos a una entidad nacional.