3 de mayo de 2026
TURISMO FRÍO COMO EL CLIMA
La ocupación hotelera en Mar del Plata apenas rozó el 37% en el fin de semana largo
Con consumo en retroceso y sin incentivos claros, el sector turístico encendió alarmas tras un flojo fin de semana largo. Mientras el oficialismo relativiza el impacto, la oposición apunta a la falta de gestión para sostener la actividad en temporada baja.

El fin de semana largo por el Día del Trabajador dejó más preocupación que alivio en Mar del Plata. Con una ocupación que apenas alcanzó el 37%, uno de los principales motores económicos de la ciudad volvió a mostrar signos de enfriamiento en plena temporada baja, en un contexto donde la caída del consumo empieza a sentirse sin matices.
El número, que surge de relevamientos del sector hotelero e inmobiliario, quedó lejos de cualquier expectativa optimista y volvió a encender el debate sobre el rumbo de la actividad turística. Puertas adentro, operadores reconocen que el movimiento fue dispar y sostenido casi exclusivamente por escapadas de cercanía y decisiones de último momento, una postal cada vez más habitual.
Pero el dato no pasó desapercibido en el plano político. Mientras desde el oficialismo local relativizan el impacto y apuntan al factor climático como condicionante, en la oposición empiezan a mirar con lupa la falta de políticas de incentivo concretas para apuntalar la actividad en los meses de menor movimiento.
“Con este nivel de ocupación no hay derrame posible”, deslizó una fuente vinculada al sector, marcando el contraste con otros fines de semana largos donde, aun con dificultades, se lograba traccionar un volumen mayor de visitantes.
En paralelo, desde la hotelería intentan poner el número en contexto. La medición se realiza sobre una oferta recortada, con muchos establecimientos cerrados. Sin embargo, ni siquiera ese factor alcanza para disimular el retroceso.
La combinación de pérdida del poder adquisitivo, cambios en los hábitos de consumo turístico y la ausencia de estímulos claros configura un escenario que preocupa a empresarios y también empieza a incomodar a la dirigencia política.
Con la temporada baja en marcha, el interrogante ya no es solo cómo cerrar mayo, sino ¿qué margen real tiene Mar del Plata para sostener su principal actividad económica en un año atravesado por la incertidumbre? Y, sobre todo, ¿quién se hace cargo de revertir una tendencia que, por ahora, parece ir en picada?