23 de enero de 2026
PANORAMA COMPLICADO
Agustín Neme y el arte de quedar bien con todos: ¿pragmatismo o falta de identidad?
El despacho principal de la Municipalidad de General Pueyrredon tiene hoy un inquilino temporal que parece estar reescribiendo el manual de estilo del oficialismo local. Agustín Neme, a cargo del Ejecutivo por la licencia de Guillermo Montenegro, atraviesa una metamorfosis que desconcierta tanto a propios como a extraños. Quien supo ser el crítico más ácido de la gestión bonaerense, hoy elige el silencio institucional y el apretón de manos con los ministros de Axel Kicillof.

La escena política local muestra una contradicción difícil de digerir. Históricamente, Guillermo Montenegro mantuvo una postura de confrontación dialéctica y política constante con La Plata, funcionando como un "frontón" ante el avance del peronismo provincial. Sin embargo, Agustín Neme, referente del PRO y aliado estratégico de La Libertad Avanza (LLA) en la ciudad, parece haber guardado en un cajón sus feroces críticas contra "el modelo de Kicillof". Lo que antes era "gasto público para propaganda" o "despilfarro bonaerense", hoy se ha convertido en una gestión necesaria para salvar la obra pública en Mar del Plata. En las últimas horas, el intendente interino recibió a Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura de la Provincia, para intentar rescatar proyectos clave como el Acueducto Oeste. Resulta paradójico que Neme golpee las puertas del gobierno que representa todo lo que sus aliados libertarios detestan, buscando en La Plata el financiamiento que el gobierno nacional de Javier Milei decidió cortar de raíz.
Este giro hacia la conveniencia no fue tan fluido y tuvo sus momentos incómodos. Todavía está fresco el recuerdo de cuando Neme se levantó el pasado 19 de diciembre del acto de presentación del Operativo Sol en Santa Clara porque el gobernador criticó a Mauricio Macri. Pero esa rebeldía parece haber sido apenas un fuego de artificio. Hoy, la necesidad de mostrar gestión lo obliga a una actitud mucho más dócil. En lugar de confrontar políticamente con Kicillof —el máximo rival de la alianza que él mismo integra—, Neme opta por una estrategia de "buena vecindad" institucional. El problema es que esa moderación para gestionar fondos contrasta violentamente con su perfil combativo en el mundo digital, donde parece querer compensar su falta de confrontación política con una retórica de mano dura.
Mientras en los despachos oficiales se muestra conciliador, en sus redes sociales Neme endurece el tono contra objetivos mucho más fáciles. Hace pocas horas, el jefe comunal interino compartió la foto de una detención por parte de la Patrulla Municipal junto a una carta documento que le envió una de las implicadas. "Primero caen con droga y ropa robada. Después mandan carta documento. ¿Del lado de la ley o del lado de la caradurez?", lanzó con tono desafiante. Es una táctica clara: como ya no puede pelearse con el gobernador porque necesita su firma para las obras, elige pelearse con civiles acusados de delitos menores para mantener contento al votante que pide firmeza.
Esta inconsistencia deja a la vista el presente de un dirigente que parece no querer quedar mal con nadie, pero que en el camino desdibuja su propia identidad política. En este marco, el ruido político entre las fuerzas oficialistas sería inminente. Mientras en los despachos se negocia la continuidad de la obra pública con el peronismo provincial, en la pantalla del celular se libra una guerra contra la "caradurez" de los particulares. Así, Neme parece estar ensayando un modelo de supervivencia donde la gestión se negocia con La Plata, pero el discurso se mantiene en la trinchera de las redes sociales. El riesgo es que, en el intento de habitar ambos mundos, termine siendo un extraño en los dos.