12 de febrero de 2026
PREOCUPACIÓN
El puerto de Mar del Plata profundiza su incertidumbre
El arribo de un buque portacontenedores este jueves trae un alivio transitorio a los muelles, pero no resuelve la crisis de fondo. Tras el fracaso de la licitación el pasado 16 de diciembre, la terminal opera sin un horizonte claro, lo que pone en riesgo la competitividad y la estabilidad de cientos de puestos de trabajo. Los sectores productivos están en alerta, y ven con desconfianza las promesas de una solución definitiva recién para el próximo año.

El ingreso de un buque portacontenedores en las últimas horas a los muelles marplatenses ha funcionado como un respirador artificial para una logística que se encontraba al borde del colapso. Si bien este movimiento rompe con una inactividad que se prolongaba por más de 40 días, la llegada de la embarcación no logra disipar la crisis estructural que afecta a la terminal. La raíz del conflicto sigue siendo la falta de previsibilidad jurídica y operativa que comenzó el pasado 16 de diciembre de 2025, cuando el concurso público para la gestión de la terminal de contenedores fue declarado desierto. Desde esa fecha, el puerto ha entrado en un limbo administrativo que desalienta las inversiones y complica la planificación de las grandes navieras internacionales.
La situación es especialmente crítica debido a la coincidencia con el pico de la zafra de calamar. A pesar del arribo de hoy, el sector exportador observa con preocupación que la cantidad de contenedores vacíos disponibles sigue siendo insuficiente para absorber el volumen de capturas de esta temporada. Esta escasez de "tachos" obliga a las empresas a incurrir en costos extraordinarios de almacenamiento en frío. Esto no solo encarece la logística, sino que atenta contra la identidad del puerto local, que sigue sin poder consolidarse como la salida natural de la producción regional.
En el marco de las reuniones multisectoriales de estos días, el malestar de los trabajadores portuarios se hizo sentir con fuerza. Para los estibadores y guincheros, el ingreso de un buque aislado es un paliativo que no garantiza la continuidad laboral. La preocupación central radica en que, a casi dos meses del fracaso de la última licitación, no existen cronogramas claros para un nuevo llamado. Mientras desde la administración se proyecta "la elaboración de nuevos pliegos para algún momento de 2026”, los actores del sector productivo advierten que el sistema no puede sostenerse un año más bajo esquemas de permisos precarios y habilitaciones temporales que vencen mes a mes.
La falta de planificación a largo plazo actúa como un freno de mano para cualquier intento de modernización. Sin un operador que tenga garantías de permanencia más allá de 2027, las navieras prefieren reducir sus frecuencias o retirar sus servicios, optando por terminales que ofrezcan mayor estabilidad. El riesgo latente, según coinciden diversos sectores de la estiba y el comercio exterior, es que el puerto de Mar del Plata quede reducido a una terminal exclusivamente pesquera, perdiendo su capacidad multimodal. La "paz social" en los muelles pende hoy de un hilo, supeditada a que la administración portuaria transforme las promesas de gestión en definiciones administrativas concretas que devuelvan la competitividad a la terminal.