La Tecla Mar del Plata
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La nocturnidad volvió a colarse de lleno en la agenda política marplatense y promete transformarse en uno de los debates más sensibles de las próximas semanas en el Concejo Deliberante. En la comisión de Industria, que preside Juan Manuel Cheppi, comenzó este miércoles el tratamiento del proyecto impulsado por el oficialismo para modificar la ordenanza 14.000, la normativa que regula espectáculos en locales gastronómicos, clubes y centros culturales.
La iniciativa presentada por el oficialismo apunta a flexibilizar distintos puntos de la regulación vigente desde comienzos de los 2000. Entre las modificaciones más importantes aparece la posibilidad de incorporar DJs y propuestas escénicas en bares y restaurantes, habilitar el baile del público y extender el horario de funcionamiento hasta las 4 de la madrugada. Actualmente, ese límite está fijado a las 2.
Desde el oficialismo defendieron el proyecto bajo el argumento de que la normativa actual quedó desactualizada frente a las nuevas dinámicas del sector gastronómico y turístico. El concejal del Pro, Fernando Muro, fue uno de los encargados de abrir la discusión y sostuvo: “Estamos planteando una actualización de una norma que se ha quedado en el tiempo, que tiene más de 25 años mientras el mundo y la ciudad ha ido cambiando”. En esa línea, aseguró que hoy existen reglas “diseñadas para poner palos en la rueda” y que eso desalienta inversiones privadas.
Muro también puso ejemplos concretos de situaciones que, según el oficialismo, resultan absurdas bajo la normativa vigente. “La ordenanza 14.000 prohíbe la utilización de un DJ en un local gastronómico cuando uno va a cenar. No se puede hacer. Tampoco un arte escénica”, señaló. Además, consideró excesivas algunas sanciones contempladas actualmente para los locales cuando se producen situaciones espontáneas como cantos, aplausos o baile entre clientes.
Pero el proyecto rápidamente encontró resistencias. Desde Acción Marplatense-Movimiento Derecho al Futuro, Gustavo Pulti coincidió en que hay aspectos de la ordenanza que necesitan revisarse, aunque advirtió sobre el riesgo de repetir experiencias conflictivas del pasado en zonas residenciales como Alem o Playa Grande. “Hay muchos espacios celebratorios y estamos de acuerdo en que hay que actualizar la ordenanza. Pero no hay que volver a tropezar con las mismas piedras”, planteó.
El exintendente además elevó una propuesta paralela para convocar a una consulta pública en distintos sectores de la ciudad y que sean los propios vecinos quienes opinen sobre la posibilidad de ampliar horarios y actividades nocturnas. “Música hasta las 4 am con amplificadores no es gastronomía”, remarcó. Y agregó: “Queremos reglas claras para todos: para los vecinos que viven en una zona residencial y quieren vivir tranquilos, para el que invierte, para el que descansa, para el que tiene un comercio diurno”.
Desde Unión por la Patria, Pablo Obeid, también marcó reparos aunque reconoció la necesidad de discutir cambios normativos. El edil consideró que el crecimiento de nuevas experiencias gastronómicas obliga a actualizar la regulación, aunque pidió separar el debate artístico y gastronómico del funcionamiento nocturno después de la medianoche. “El espíritu de la actualización normativa es correcto”, sostuvo, aunque advirtió que todavía faltan precisiones sobre el impacto que podría tener la extensión horaria.
La parte más caliente de la jornada llegó sobre el cierre de la comisión, cuando vecinos de Playa Grande expusieron su rechazo a la propuesta. Con recuerdos todavía presentes de lo que supo ser la vieja noche de Alem, cuestionaron la posibilidad de volver a habilitar actividades bailables y música hasta la madrugada en corredores gastronómicos. 
Carlos Carricart, uno de los vecinos que tomó la palabra, alertó: “Solo con esta información que circula sobre repetir la experiencia, nuestras propiedades corren riesgo patrimonial de ser vendidas o alquiladas”. Además, sostuvo que años atrás el barrio logró “sanear” gran parte de los conflictos vinculados a la nocturnidad.
Otra vecina, Antonella, puso el foco en los controles y en la capacidad operativa del Municipio. Según planteó, si actualmente existen problemas de convivencia y seguridad en sectores como la rotonda del Golf, resulta difícil imaginar un control efectivo ante una eventual ampliación de actividades nocturnas. “Hay que tener en cuenta no solo lo que pasa adentro de los locales, sino también lo que sucede cuando la gente sale”, remarcaron desde el sector vecinal.
Por ahora, el expediente seguirá en comisión. Los bloques acordaron pedir informes al Ejecutivo y avanzar con futuras convocatorias a comerciantes, empresarios, artistas y vecinos antes de emitir despacho. Pero el debate ya quedó instalado y volvió a poner sobre la mesa una vieja discusión marplatense: hasta dónde impulsar la noche sin volver a abrir conflictos que durante años marcaron a varios barrios de la ciudad.