3 de abril de 2026
TURISMO
Fin de semana largo: expectativa alta en medio de un balance flojo
Entre el feriado por Malvinas y Pascuas, el turismo se prepara para días clave, aunque la temporada dejó más dudas que certezas.

Arranca un fin de semana extra largo con una carga simbólica y económica fuerte. El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas del 2 de abril y el movimiento turístico propio de las Pascuas. En ese marco, en Mar del Plata crece la expectativa tanto en el ámbito político como en el sector turístico, que ven en estos días una oportunidad para revertir un panorama que, hasta ahora, viene dejando gusto a poco.
El balance desde el verano hasta el último fin de semana largo no fue el esperado. Más allá de los números oficiales o las lecturas parciales, lo cierto es que la sensación que predomina en buena parte del sector es que la actividad no logró despegar como en otros años. Comerciantes, hoteleros y gastronómicos coinciden en que la falta de dinero en la calle se siente, y eso impacta de lleno en el consumo.
En paralelo, la política no queda al margen. Como ya es habitual, dependiendo de qué lado del concejo se mire, el relato cambia. Para algunos, los niveles de ocupación y movimiento son señales de recuperación, mientras que para otros, son apenas un reflejo de una temporada que no terminó debido a la situación económica del país. Las interpretaciones se acomodan según la conveniencia, pero el termómetro real sigue siendo la caja registradora de quienes viven del turismo.
En ese contexto, este fin de semana aparece como una especie de prueba clave. Con condiciones dadas para una alta afluencia de visitantes, la ciudad se juega más que unos días de buena ocupación, se pone en juego el ánimo de un sector maltratado durante toda la temporada de verano, y el último fin de semana largo, y la narrativa política que vendrá después.
Habrá que esperar al cierre de semana santa para ver quién logra capitalizar los números y, sobre todo, qué lectura termina imponiéndose. Porque si algo está claro, es que más allá de los discursos, la economía real no entiende de la política marplatense.