2 de enero de 2026
PANORAMA
La era privada en el Parque de los Deportes: entre el cerramiento perimetral y el inicio de la transformación
Tras la formalización de la entrega a manos de la firma Minella Stadium S.A. el pasado noviembre, el complejo deportivo más emblemático de Mar del Plata comenzó a mostrar sus primeros cambios físicos. Con una inversión proyectada de 40 millones de dólares y una concesión que se extenderá por tres décadas, el inicio de las tareas de mantenimiento y el inédito cercado del predio marcan el pulso de una transición que busca devolverle al estadio José María Minella y al Polideportivo Islas Malvinas su jerarquía internacional, bajo un modelo de gestión que redefine el uso del espacio público en la ciudad.

El paisaje habitual del Parque de los Deportes Teodoro Bronzini ha comenzado a transformarse en los últimos días. Lo que durante años fue un reclamo vecinal y deportivo por el estado de abandono de la infraestructura pública, ha dado paso al movimiento de cuadrillas y equipos técnicos de la empresa Minella Stadium S.A. Tras el acto administrativo de noviembre, donde el Municipio cedió la explotación del predio por 30 años, la concesionaria desembarcó con las denominadas "obras preliminares", una etapa que combina la puesta en valor estética con un cambio profundo en la fisonomía urbana de la zona: el alambrado perimetral de todo el complejo.
Esta medida, que la empresa justifica bajo la premisa de garantizar la seguridad de los usuarios y el ordenamiento del área, representa un hito sin precedentes para la planificación urbana marplatense. Hasta ahora, la concepción de las plazas y parques locales se había mantenido ajena a los cerramientos totales. Según los voceros de la firma, este vallado no interferirá con las actividades habituales de los vecinos, sino que funcionará como un marco preventivo necesario para el desarrollo de las tareas de iluminación, cableado y señalética que ya están en marcha. Sin embargo, el impacto visual del alambrado simboliza, para muchos, el fin de una era de libre acceso irrestricto y el comienzo de una tutela privada sobre el patrimonio común.
En términos operativos, el plan de trabajo actual se enfoca en la recuperación de servicios básicos. Se han iniciado las renovaciones de los sistemas de energía y distribución de agua corriente, esenciales para sostener la ambiciosa agenda de eventos que la concesionaria se comprometió a cumplir. El acuerdo estipula la organización de entre 80 y 95 espectáculos anuales, que van desde fútbol de alto nivel y rugby internacional hasta recitales masivos y eventos culturales. Para el gobierno municipal, esta rotación constante de público no solo justifica el canon anual de 120 millones de pesos —que cuenta con un periodo de gracia inicial para favorecer las inversiones—, sino que se proyecta como un motor económico capaz de dinamizar el empleo y el turismo durante los doce meses del año.
El proyecto de modernización no se limita a la reparación de las estructuras existentes, como las deterioradas tribunas del Estadio José María Minella. El horizonte de la concesionaria incluye la construcción de nuevos centros de usos múltiples que sumarán 8.000 metros cuadrados de superficie cubierta sobre las avenidas periféricas del predio. Estos espacios albergarán gimnasios, locales gastronómicos y áreas de servicios, integrando el deporte con el consumo y el entretenimiento. Es una apuesta a largo plazo que, según el contrato firmado con el Ente Municipal de Deportes y Recreación (EMDER), dejará toda la infraestructura nueva y remodelada para el patrimonio de la ciudad una vez finalizado el vínculo contractual.
Mientras las luces de las áreas comunes comienzan a renovarse y el paisajismo intenta borrar las huellas del deterioro previo, Mar del Plata observa con atención este experimento de gestión mixta. La promesa de un polo deportivo y cultural de nivel mundial comienza a tomar forma entre andamios y cercos, en un equilibrio delicado entre la modernización necesaria de los grandes escenarios y el sentimiento de pertenencia de una comunidad que, por primera vez, verá a su parque principal bajo una nueva mirada de control y explotación privada. El 2026 inicia así con la gestión de Minella Stadium S.A. en pleno rodaje, enfrentando el desafío de transformar los renders de inversión en realidades tangibles para los marplatenses.