La temporada de verano en Mar del Plata comenzó a mostrar señales de enfriamiento y los números empiezan a confirmarlo. En un contexto marcado por la crisis económica, la pérdida de poder adquisitivo y un dólar que vuelve a tentar a los argentinos a vacacionar fuera del país, los primeros datos oficiales reflejan una baja en la afluencia turística.
De acuerdo a cifras provisorias del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EmturyC), entre el 1 de diciembre y el 15 de enero llegaron a la ciudad 1.399.007 visitantes, lo que implica una caída del 4,6% en comparación con el mismo período de la temporada pasada. El dato coincide con lo que ya venían advirtiendo operadores, comerciantes y trabajadores del sector: menos gente y, sobre todo, menos consumo.
La retracción del turismo local se da en un escenario adverso para el bolsillo de los argentinos. La suba sostenida de precios, los ingresos que no acompañan y la incertidumbre económica impactan de lleno en las decisiones de viaje. A eso se suma un factor clave: el dólar barato, que vuelve más competitivos destinos del exterior, con Brasil como uno de los principales beneficiados del corrimiento del turismo.
En ese marco, Mar del Plata enfrenta una temporada más austera, con estadías más cortas y gastos contenidos. La ciudad, históricamente refugio del turismo interno en tiempos de crisis, hoy compite con alternativas que resultan atractivas para sectores medios que antes elegían la costa atlántica.
El balance parcial del verano también coincide con una etapa de transición en el propio organismo encargado de la política turística. El EmturyC atraviesa un cambio de conducción, con la llegada de Juárez a la presidencia, en medio de un escenario que obliga a revisar estrategias, promoción y expectativas para lo que resta de la temporada alta.
Si bien aún quedan semanas clave por delante, los números provisorios marcan una tendencia que enciende luces de alerta. Con menos visitantes que el año pasado y un consumo retraído, la temporada 2025-2026 empieza a perfilarse como una de las más desafiantes de los últimos años para el principal destino turístico bonaerense.